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NUBARRONES EN EL HORIZONTE

Para desgracia de nuestro México lindo los problemas que nos aquejan, siguen presentes e incluso tienden a incrementarse conforme se acerca la época de la fatal revision del llamado Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos. La terquedad de las autoridades norteamericanas por realizar una estricta revisión del susodicho tratado, mantiene la tensión al interior de la República, y no es para menos sobre todo si tomamos en cuenta el enorme caudal de cosas que se han hecho colgar del susodicho tratado, y paralelo a ello la carencia de información que sobre el asunto la inmensa mayoría de la población poseemos. Realmente nuestro conocimiento de los alcances del susodicho tratado son limitadísimos, y por lo tanto, igual de limitados son nuestros conocimientos sobre el efecto que en nuestras vidas cotidianas traerá su negociación. En sí como se está manejando todo este asunto es de un tecnicismo de alto nivel en el que, para acabar pronto, la inmensa mayoría de la población no tenemos vela en el entierro. En pocas palabras, no importando el efecto que su negociación traería para con nosotros, la población, nos quedaremos prácticamente igual que el chinito no más milando. Ni las manos vamos a poder meter cuando nos sorrajen los primeros trancazos de la negociación. Prácticamente estamos indefensos. No sabemos ni qué onda sucederá. Todo está planteándose a altísimos niveles de un tecnicismo desesperante.

Sería muy positivo si lográsemos destrabar la desinformación que existe y pudiésemos adentrarnos en este asunto para por lo menos estar preparados en caso de que las cosas se pongan color de hormiga, porque nos hemos acostumbrado a un nivel de consumo y de tener a nuestro alcance una gran cantidad de bienes que, en caso de que el susodicho tratado truene, se va a ver interrumpida, surgiendo carencias por ahora inimaginables. No se trata, por supuesto, de crear pánico ni de fomentar el nerviosismo, pero tampoco de que nos agarren de tarugos y nos den hasta por debajo de la lengua y nosotros ni la manos podamos meter. Algo hay que hacer, entre todos, a este respecto, y quizá el intercambio de información pueda ser una parte de la solución. Dejarlo todo en las manos de las élites quizá sea cómodo, pero definitivamente no pienso que sea lo indicado ni mucho menos lo correcto.

Tenemos que estar conscientes de que el problema es real, que no son ni elucubraciones ni exageraciones. Que realmente nuestra vida cotidiana puede llegar a verse sumamente afectada a consecuencia de la revisión del famoso tratado, por lo que lo más lógico es que estemos lo suficientemente preparados para resistir, en caso de que sea necesario, presiones y desagradables situaciones. No esta de más el estar conscientes de que las cosas pueden llegar a ponerse color de hormiga.

Marzo de 2017
Omar Cortés


Cambiando de tema, y en referencia a las novedades de este mes de marzo, he colocado los nueve números que poseo del periódico ¡Paso! Publicación de ideas, doctrina y combate, editada en la ciudad de México entre los años 1931-1932 por Librado Rivera, asi como un video-clip referente al ochenta y cinco aniversario luctuoso de Librado Rivera en el que realizo algunas reflexiones tanto sobre las últimas actividades de Librado Rivera asi como algunos comentarios en torno al periódico. Igualmente he colocado el ensayo de José Martí Nuestra América, que mi ahora fallecida compañera Chantal y yo habíamos colocado en los estantes de nuestra Biblioteca Virtual Antorcha en septiembre del 2004. También el video referente a La batalla contra Roma, en el que se aborda la llamada epopeya de Arminio, el caudillo querusco. Y, finalmente la reseña y la canción Anoche fue, interpretada por el grupo de rock Antorcha, en el ya muy lejano año de 1966.

Por supuesto que continúo manteniendo mi invitación a cualquier interesado, para que consulte:

1) Hacienda pública de C.T. Eheberg. Interesantísimo ensayo histórico sobre el desarrollo de la hacienda pública en la Europa del siglo XIX. Haz click aquí, si deseas consultar o leer esta obra.

2) La conformación, título que he usado para nombrar al cuarto tomo de la serie México a través de los siglos, escrito por Juan de Dios Arias y Enrique de Olavarría y Ferrari, un auténtico clásico de la historia de México, en el que, entre muchas otras cosas, abárcase el triste y traumático asunto de la pérdida de una gran parte del territorio mexicano en la conflagración con los Estados Unidos de Norteamérica. Haz click aquí, si deseas leer o consultar esta obra.

3) El excelente trabajo de Alfonso Quiroga, México en 1916, haciendo click aquí.

4) La notable investigación del historiador sinaloense, José Cayetano Valadés. Historia general de la Revolución Mexicana, haciendo click aquí.

5) El escrito de Rudolf von Ihering, El fin en el derecho, haciendo click aquí.

6) El ensayo de Julio Zarate, La revolución de independencia, obra que corresponde al tercer volúmen de la serie México a través de los siglos, publicada a fines del siglo XIX. Haz click aquí, si deseas leer, consultar u hojear esta obra.

7) El ensayo de Vicente Riva Palacios El virreinato que fuera publicado, a finales del siglo XIX, como el segundo tomo de la obra México a través de los siglos, haciendo click aquí.

8) La obra de Ernest Renan, La historia del pueblo judio, haciendo click aquí.

9) El periódico anarquista argentino, Suplemento de La Protesta, correspondiente al año 1925, haciendo click aquí.

10) Los Ensayos pedagógicos del filósofo británico, Bertrand Russell, haciendo click aquí.

11) El interesante trabajo de Alfonso Chavero, que me he permitido titular México antiguo, y que no es sino el primer tomo de la conocida obra México a través de los siglos, haciendo click aquí.

12) El ensayo de Luis G. Urbina, La vida literaria en México, haciendo click aquí.

13) El ensayo jurídico de Carl Schmitt, Teoría de la Constitución, haciendo click aquí.

14) La excelente novela de Vicente Riva Palacio, Monja casada, virgen y martir, haciendo click aquí.

15) El ensayo de Pedro Kropotkin La gran Revolución, sobre la historia del revolución francesa, Haciendo click aquí.

16) La divertida novela del escritor mexicano Manuel Payno, El fistol del diablo, escrita en los años 1846-47, haciendo click aquí.

17) El ensayo filosófico del gran teólogo del catolicismo, el jesuita Henri de Lubac, Proudhon y el cristianismo, haciendo click aquí.

18) El trabajo del historiador griego Polibio, Historia universal durante la República romana, haciendo click aquí.

19) El Ensayo sobre el libre albedrío del filósofo alemán Arturo Schopenhauer, haciéndo click aquí.

20) La novela Madame Bovary, del escritor francés Gustav Flaubert, haciendo click aquí.

21) El suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta, correspondiente al año 1924, haciendo click aquí.

22) El conjunto de escritos de León Tolstoi sobre La guerra ruso japonesa. haciendo click aquí.

23) El recordatorio Cuarenta años de existencia de Ediciones Antorcha, ensayo y video de Omar Cortés, haciendo click aquí.

24) La guerra y la paz, de León Tolstoi, haciendo click aquí.

25) El ideal anarquista: Una brújula segura, de Juana Rouco Buela, haciendo click aquí.

26) Las mil y una noches, obra anónima, haciendo click aquí.

27) Historia sexual de la humanidad, de Eugen Relgis, haciendo click aquí.

28) Examen de las Instituciones de Justiniano, del jurista francés M. Eugenio Lagrange, traducida por José Vicente y Caravantes, haciendo click aquí.

29) Historia de la guerra de México. Desde 1861 a 1867, de Pedro Pruneda, haciendo click aquí.

30) La asamblea de las mujeres de Aristófanes, haciendo click aquí.

31) Mi escrito, Y luego ... qué sigue, haciendo click aquí.

32) Cuando el recuerdo evoca la memoria. La revista Reflexión Libertaria y su lema Sinceridad, estudio y trabajo, haciendo click aquí.

33) El enemigo del pueblo de Henrik Johan Ibsen, haciendo click aquí.

34) Mi escrito La propuesta, haciendo click aquí.

35) La presencia libertaria en la prensa mexicana. El caso del periódico quincenal Avante, haciendo click aquí.

36) Los evangelios comentados por Pierre Joseph Proudhon, haciendo click aquí.

37) Mi escrito La situación, haciendo click aquí.

38) Los periódicos correspondientes al suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta del año 1923, haciendo click aquí.

39) Sagitario el instrumento periodístico de la continuidad, haciendo click aquí.

40) Los periódicos correspondientes al suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta del año 1922, haciendo click aquí.

41) El cuento corto de mi autoria, Rosenda, haciendo click aquí.

42) El escrito autobiográfico, Confesiones, de Paul Verlaine, haciendo click aquí.

43) El ensayo Los derechos del hombre, escritos en dos partes por Thomas Paine, haciendo click aquí.

44) Mi escrito Aquelarre, haciendo click aquí.

45) El cuento corto de mi autoría, La llamada. Haz click aquí, si deseas leer este cuento.

46) La obra de Teodoro Hernández, La historia de la revolución debe hacerse. Haz click aquí, si deseas leer o consultar esta obra.

47) El escrito de mi autoría, Los asqueantes señores del poder y sus odiosas manipulaciones. Haz click aquí, si deseas leerlo.

48) El cuento, también de mi autoría, El tesoro de la Convención. Haz click, si deseas leer este cuento.

49) La presentación y la película La banda del automóvil gris. Haz click aquí, si deseas ver esta película.

50) La obra de Hernando Alvarado Tezozomoc, Crónica mexicana. Haz click aquí, si quieres leer o consultar esta obra.

51) Mi escrito ¡¡¡Aguas!!! La presión está subiendo. Haz click aquí, si deseas leer este artículo.

52) El semanario anarquista argentino La Antorcha, editado durante los años de 1921 a 1932. Haz click aquí si deseas consultar alguno de los trescientos ejemplares que lo conforman.

53) El periódico insurgente La abispa de Chilpancingo, editado por Carlos María Bustamante durante los años 1822 y 1823. Haz click aquí, si deseas consultar este periódico.

54) El periódico anarquista mexicano El Compita, editado durante los años 1981-1982. Haz click aquí si deseas consultar este vocero.

55) La edición virtual de La eneida de Virgilio. Haz click aquí si deseas leer, hojear o consultar esta obra.

56) De salarios, ahorros y peligros, haciendo click aquí.

57) ¡¡¡Este arroz ya se coció!!!, haciendo click aquí.

58) Un día después, haciendo click aquí.

59) En recuerdo de un amigo, haciendo click aquí.

60) El fandango de la Reforma Energética, haciendo click aquí.

61) El conjunto de reflexiones que realice hace ya mas de tres años sobre la Reforma Hacendaria, haciendo click aquí.

62) El conjunto de reflexiones que sobre la Reforma Energética hice el año de 2013, haciendo click aquí.

63) Mi escrito, El reto, haciendo click aquí.

64) Mi escrito, No es más que el principio, haciendo click aquí.

65) Mi escrito, ¡Cuidado! Se vislumbran nubarrones de desestabilización, haciendo click aquí.

66) Mi escrito, La hora de la verdad, haciendo click aquí.

67) Mi escrito, O todos coludos, o todos rabones. La lucha por la elaboración del presupuesto, haciendo click aquí.

68) Mi escrito, Tiempos difíciles, haciendo click aquí.

69) Mi escrito, El momento ha llegado, haciendo click aquí.

70) Mi escrito, Es hora de reflexionar, haciendo click aquí.

71) Mi escrito, Un año más que se va ..., haciendo click aquí.

72) Mi escrito, Grandes retos a vencer, haciendo click aquí.

73) Mi escrito, Ante adversidades y provocaciones, haciendo click aquí.

74) Mi escrito Entre recortes presupuestarios y elevacion de tasas, haciendo click aquí.

75) Mi escrito ¡Qué lástima!, haciendo click aquí.

76) Mi escrito Entre patadas voladoras, piquetes de ojos y costalazos, haciendo click aquí.

77) Mi escrito ¿Problemas en puerta?, haciendo click aquí.

78) Mi escrito El remolino, haciendo click aquí.

79) Mi escrito Realidad mata ilusión, haciendo click aquí

80) Mi escrito Un poco de oxígeno no viene mal, haciendo click aquí.

81) Mi escrito De presupuestos y otras mentadas, haciendo click aquí.

82) Mi escrito De consejos fiscales y otros terrores, haciendo click aquí.

83) Mi escrito ¡Calma y nos amanecemos!, haciendo click aquí.

84) Mi escrito No hay mal que por bien no venga, haciendo click aquí.

85) Mi escrito Los exabruptos del pato Donald, haciendo click aquí.

Marzo de 2017
Omar Cortés




¡Paso!

Publicación de ideas, doctrina y combate



PRESENTACIÓN


Después de una auténtica peregrinación por diferentes zonas y lugares de la República mexicana, Librado Rivera terminaría en 1931 editando un vocero en la ciudad de México.

Desde su deportación de los Estados Unidos y su arribo a tierras potosinas, anduvo en Villa Cecilia, Tamaulipas, lugar en donde colaboró en la edición del vocero Sagitario; posteriormente trasladose a la ciudad de Monterrey, Nuevo Leon, en donde edito el periódico Avante, y, finalmente, su destino lo sería la ciudad de México, sitio en donde editaría el que, a la postre sería el último vocero que dirigiría: ¡Paso!

De Ricardo Flores Magón sabemos, gracias a una de sus últimas cartas dirigidas desde la prisión a su abogado defensor, que como meta tenía, en el caso de que lograse la deportación de los Estados Unidos, el venirse a radicar a la Ciudad de México y editar en ella, su queridísimo vocero Regeneración, objetivo que no alcanzó a lograr por haber muerto en prisión.

En cuanto a Librado, nunca externó una opinión favorable a venir a radicar a la ciudad de México y editar en ella un vocero, por la sencilla razón de que quizá Librado jamás se vió a sí mismo como el continuador de un movimiento, y quizá menos aún, como el eslabón de enlace entre la gloria de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano y un naciente movimiento anarquista mexicano tendiente a manifestarse en organismos específicos de carácter doctrinario.

Por supuesto que los momentos que le tocaron enfrentar a Librado después de su deportación de los Estados Unidos fueron realmente difíciles. Regresar al país con la derrota a cuestas, debió haber sido una durísima experiencia. Además, un país convulso, con rebeliones locales y regionales abundantes, teniendo tan sólo como marco de referencia girones de lo que en un tiempo fue brillante organización. Volver a reestructurar todo no era, precisamente, un enchilame otra. Había que comenzar prácticamente desde cero. Toda la gloria del Partido Liberal mexicano, había quedado arrumbada en pretéritos tiempos; además, los pleitos internos pululaban. Y los que antaño habían luchado codo con codo, ahora se odiaban con odio jarocho. Recelos y resentimientos estaban a la orden del día. Un ambiente pesado, de chismes y diretes, de ataques soterrados, un verdadero infierno.

Pero no obstante tan negativo panorama, había que intentar volver a tejer en torno de una organización, sin importar si ello se tardase cien o mil años, había que comenzar de nuevo; volver a tender puentes de comunicación; buscar convencer, clarificar situaciones, destensar los pleitos, mediar en los conflictos. Y Librado, junto con otras compañeras y compañeros emprendió la tarea, conscientes todos de los problemas que enfrentarían. Su camino lo ubico através de la edición de periódicos, utilizando a la publicación como el centro de reunión, de comunión entre los partícipes de la idea. Sagitario, Avante, y finalmente ¡Paso! fueron los intentos orgánicos en los que Librado agotó sus recursos.

Por supuesto que si la idea de la aglutinación de un movimiento a través de un órgano periodístico hubiera estado lo suficientemente madura desde que Librado fue deportado de los Estados Unidos, lo más lógico, lo más entendible era que el anhelo de Ricardo Flores Magón de radicar en la ciudad de México y editar Regeneración, hubiese sido lo indicado, pero tal parece que había un excesivo celo por parte de Librado como para tomar la iniciativa de editar, por sí, el vocero Regeneración, el periódico del maestro, sobre cuyo futuro tan sólo el maestro, leáse Ricardo Flores Magón, podía determinar. Y por supuesto que esto no era tan sólo cuestión de juego, y tan no lo era que Librado nunca se atrevió a utilizar el periódico de el maestro para sus fines orgánicos, y Regeneración, que bien hubiera podido editarlo en territorio mexicano, continuó durmiendo el sueño de los benditos.


Para el 1° de mayo de 1931, emblemática fecha de reigambre libertario, aparecía, en la ciudad de México el vocero ¡Paso! Publicación de ideas, doctrina y combate, con un artículo de Librado a cuatro columnas sobre La tragedia de Chicago, así como con un saludo a los Mártires de Chicago en el que se leía:

Salud, oh altruistas y abnegados defensores de los oprimidos, que supisteis morir estoicamente sosteniendo la justicia de vuestra causa altamente humanitaria. Nosotros, los que nos encontramos en este rincón del planeta Tierra, penetrados profundamente de la alta justicia de vuestras ideas, que eran las que querían aplastar vuestros enemigos, las mantenemos lozanas en el corazón y en el cerebro porque todavía sufrimos el yugo de los acaparadores de que debía de ser de todos.

Desde un principio quedo lo suficientemente claro el carácter doctrinario de que estaría imbuido ¡Paso! asi como su total carácter de periódico militante.

En el segundo número, correspondiente al 1° de junio de 1931, se inserta un llamado en el que se alerta:

Queridos camaradas y amigos:

Este urgente llamado, que por segunda vez os dirigimos los interesados en la vida de este periódico, defensor de los intereses de los explotados y oprimidos, es con el fin de que todos los conscientes de la necesidad de su publicación nos ayuden, cooperando en la forma con que mejor puedan contribuir a su sostenimiento. Los que nos echamos a cuestas esta dura tarea somos demasiado pobres para mantenerlo con nuestros débiles esfuerzos pecuniarios. Es este el más dificil problema para nosotros. Y como, por otra parte, la ilustración, educación y emancipación de los oprimidos es asunto que concierne a todos los que consciente o inconscientemente llevamos sobre el cuello el yugo de la explotación, entendemos que es deber de los esclavos todos unirnos en un esfuerzo común para la realización de nuestro generoso propósito. Desde el primer número nuestra querida publicación comenzó cargando un fuerte déficit sobre sus débiles espaldas, déficit que nosotros solos sería dificil cubrir. Ahora, si todos esperamos estar en un estado bonancible para ayudar, esto no será posible bajo el presente sistema social en que vivimos. Ls situación miserable en que se debate el pobre, no la van a cambiar los mismos interesados en mantenernos en este deplorable estado de miseria, porque de nuestra miseria ellos viven, debido a nuestra miseria ellos se divierten, se pasean, derrochan y se dan la gran vida. Por eso debemos todos hacer en conjunto un supremo esfuerzo para llevar adelante la sana labor humanitaria iniciada nuevamente por ¡Paso!

¡Acudid todos a nuestro llamado!

Una colaboración de Cándido Donato Padua, titulada ¡Paso!, engalana la primera página del segundo número. En ella, inténtase clarificar el por qué de ese nombre, señalándose:

Este es el título que encabeza el vocero que acaba de dar a luz el día 1° del presente mes el camarada Librado Rivera.

Dos significaciones a la vez:

¡Paso!, con cuyo rubro encabezó el infortunado Praxedis G. Guerrero su filosófico artículo que vió la luz en Revolución, de los Angeles, California, por el año de 1907, anunciando la tempestad que se avecinaba en el horizonte de los pueblos, y el 1° de Mayo, que simbóliza añoranzas luctuosas por los crímenes oficiales de Chicago en 1886, abriendo una nueva era de luchas entre el capital y el trabajo, con diferente táctica. Dos astros que no se extinguen al recuerdo del proletariado universal, ávido de una transformación para salir de su triste condición de esclavo.

Voceros de esta índole, que no cuentan con la ayuda de los poderosos, como los grandes rotativos que envenenan el ambiente, constantemente se ven asediados por la espada de Damocles, debido a la nueva ruta que marcan en el conglomerado social; sin embargo, con la ayuda solidaria se ensanchan vigorosamente, traspasando las fronteras, haciendo conciencia entre todos los que producen y que de todo carecen. Deber nuestro es, pues, contribuir con nuestro óbolo para su vida y prestigio.

Que la suerte de ¡Paso! en este quimérico mundo no sea la de los inolvidables Sagitario y Avante, que el mismo compañero Librado dirigía con tino, y que, aunque caídos al rudo golpe de la fuerza bruta, jamás fueron vencidos.

Compañero lector: siendo nuestra ignorancia la principal fuerza de los tiranos del pueblo, y siendo tú una de tantas víctimas del presente régimen de ignominia, coadyuva por el anarquismo, que es la reconciliación de todos los antagonismos existentes. Sí, hermano, labora en esta obra de preparación mental. ¿Cómo? Una vez que hayas leído este periódico, pásaselo a otro, con el encargo de que haga lo mismo, y así sucesivamente.

Que paso de ¡Paso! en el pestífero fangal de la tradición que tiene que atravesar para llegar a la meta de sus aspiraciones, sea firme; son mis deseos.

¡Salud, titán de la idea!

Realmente no había razón alguna para que el vocero ¡Paso! tuviese un destino diferente a los anteriores Sagitario y Avante, puesto que su estructura básica seguía siendo la misma: el voluntarismo por antonomasia. La voluntad de un pequeño núcleo de partidarios de la idea y su inmensurable deseo por tratar de convencer y nuclear a otros interesados. Todo ello centrado por un fortísimo sentimiento doctrinario que rayaba en posturas francamente maximalistas, nada aconsejables para una empresa de difusión periodística minoritaria y bastante endeble.

Expliquémonos:

La fuerza política del anarquismo mexicano de principios de la década de 1930 era realmente raquítica, el movimiento social deambulaba por otros caminos, porque no es posible pasar por alto el proceso revolucionario que se encontraba ya en plena marcha. Se aceptara o no, el hecho innegable era que en el México de aquél entonces había ya una clara ruta marcada en el plano político y social, que no iba a detenerse por el actuar de pequeñísimos grupos. Así, la tendencia al maximalismo del que los editores de ¡Paso! se ufanaban, viéndolo con un criterio utilitario, no era sino un contrasentido, porque los únicos perjudicados no serían sino ellos mismos. Tácticamente fue un grave error el guiarse por los caminos del doctrinarismo maximalista, en momentos en que la realidad aconsejaba prudencia y calma. Más que víceras, se requería inteligencia, y más que rollo, análisis. Una visión a futuro era determinante, por lo que el empantanarse con actitudes inmediatistas a nada bueno podía conducir. Tenía que enfrentarse una situación nada heróica, muy dificil, dificilísima, inclusive, por lo que no quedaba mas que aguantar vara, para acabar pronto. No había de otra sopa, y entercarse con el discurso maximalista no podría producir sino los efectos ya conocidos de la automarginación.


Así, para el tercer número del vocero, correspondiente al mes de julio, aparecería un artículo de J. Garcia con el nada sugerente título: La C.G.T. traiciona al proletariado, en el que se afirmaba:

Esta organización fue revolucionaria hasta que se mantuvo en actitud rebelde ante la política de los nuevos amos del país, que hoy usurpan el producto y los derechos a la vida de los obreros y campesinos. No se niega este bello pasado. Pero ahora está en el punto del más crudo reaccionarismo; se declara públicamente en puntal del Estado, dizque con el fin de que se mantengan en vigor las buenas leyes ... ¡Y hay quien cree en estos absurdos!

Esta reacción es tan patética como estúpida; ayer la mayoría de los trabajadores era rebelde a las leyes y a todo lo que constituye el esclavizamiento del hombre; ahora son sus partidarios; se convierten en esclavos conscientes, y la Confederación General de Trabajadores, en conjunto, de la expresión colectiva de los anhelos de libertad y justicia, truécase en servidora incondicional del Estado; se declara verdugo de los hombres, de los mejores revolucionarios que le dieron vida.

A estas fechas ya ni se discute, todo mundo justifica como cosa natural la perniciosa y extorsionadora función que las Juntas de Conciliación y Arbitraje, ejercen contra los trabajadores.

Es más: se ha producido en el mismo campo obrero una burocracia de especialistas en esta clase de jurisprudencia, que se interesan vivamente por que este estado de cosas no se altere. Su mayor esfuerzo consiste en presentarse, ante las agrupaciones obreras como indispensables, en razón de su capacidad práctica, sin la cual, indudablemente, no hay beneficios para las masas. Y para que este negocio sea duradero, los distintos comités, sin excluir el de la Confederación General de Trabajadores, hacen pactos, alianzas, frentes únicos, etc., cuidándose bien, naturalmente, de no peligrar en ese juego sus posiciones de representantes obreros.

En estos días, a raíz de un giro de la política oficial, todos los comités están de alianza en nombre del proletariado mexicano, para ayudar al gobierno a salvar a la patria del caos en que está; pero a los trabajadores ... ¡que los parta un rayo!

Casi cada tercer mes brotan en México nuevas alianzas o frentes únicos, y cada vez resultan más fraccionados los gremios; esto es natural, porque de no ser así muchos representantes quedarían sin representados.

A tales condiciones es llevada la organización obrera -no importa su nombre-, y esto es una perfecta calamidad, una vergüenza intolerable. Los representantes sindicales, a sueldo o sin él, y sus amigos, deben rendir cuentas de su traición al proletariado mexicano, cuanto antes. Y terminamos esta nota formulando a los compañeros de la Confederación General de Trabajadores esta pregunta: ¿no saben los trabajadores de la C.G.T. que su comité confederal, junto con todos los componentes de la mencionada alianza, además de declararse incondicional del gobierno, se declara en delator de todos aquellos hombres que permanecen en sus puestos revolucionarios?

He aquí unas cuantas palabras de esa declaración pública hecha en prensa burguesa en estos días y formulada el día 1° de mayo próximo pasado, declaración que asombra al constatar la bajeza moral de los representantes de la C.G.T. Lledla:

El proletariado mexicano respalda y respaldará al señor presidente de la República en su obra revolucionaria y con lealtad señalará quiénes son los enemigos del mismo jefe de la nación y del país.

Y después de esto ¡puede haber una sombra de duda de la traición que hace la C.G.T. al proletariado todo? Reflexionen sobre el particular, camaradas, y obren con tiempo.


A este artículo, seguiría otro, en el siguiente número, correspondiente al mes de agosto, en el que Efrén Castrejón, bajo el título: La C.G.T. hace el triste papel de confidente, atiza una vez más la hoguera.

Francamente, sentenciaba Castrejón, nadie esperaba un corolario de semejante vileza dentro del que acaba de sepultarse la lucha social de la Confederación General de Trabajadores.

Estábamos convencidos, eso sí, de que el día menos pensado iría a dar en lo que ha sucedido, aunque no de una manera tan despreciable, porque todo organismo falto de calificación ideológica definida está determinado por mil circunstancias a caer en el hibridismo, si por desgracia no le llega a tiempo la inspiración sana de la identidad libertaria. No nos asombra, pues, del fangal que, como derrotero, le han hecho adoptar a la C.G.T. sus actuales dirigentes. Estamos también convencidos de que el morbo retardatario existió en dicho organismo desde que naciera, únicamente que, debido a la influencia de elementos bien intencionados y definidos en su identidad de libertarios, pudieron mantener el espíritu altivo de lucha sin que tuviera oportunidad de extenderse el mal legalista.

Pero cuando esa influencia benigna llegó a escasear por causas de la reacción capitalista, la inclinación de la Confederación General de Trabajadores hacia la legalidad se hizo cada día más notable y siguió en crescendo hasta llegar al punto en que ahora está.

La Confederación General de Trabajadores ha muerto víctima de su pobreza moral. Sus despojos son aprovechados en estos momentos por los vividores que también aprovecharán algunas licencias del partido político dominante, juego este del que los trabajadores que integran a la ya moralmente fenecida Confederación General de Trabajadores, no pueden darse cuenta. A éstos sólo se les habla de mejoramiento económico por vías legales, que no llega ni llegará nunca, pues es una táctica a propósito para justificar la necesidad de los jefes en el movimiento obrero.

En resumen, la Confederación General de Trabajadores de hoy no es más que lo que los jefes quieren que sea. Sin embargo, confiamos en que no muy tarde los obreros recobrarán su voluntad perdida, y exigirán cuentas al grupo de individuos que, traicionando el combativo pasado de la Confederación General de Trabajadores, los colocan en manos de sus seculares enemigos: el capital y el Estado.

La prensa mercenaria ha publicado algunas declaraciones hechas por la Alianza de Organizaciones Obreras del País, Alianza de la que forma parte la Confederación General de Trabajadores, para apoyar la promulgación de la Ley Federal del Trabajo, en cuyas declaraciones ofrecen su incondicional ayuda al Estado, como delatores de los elementos no adictos a él, y la primera en demostrar esa incondicionalidad es precisamente la borrosa C.G.T., que por medio de sus históricos representates hace una delación de trabajadores, en el periódico Excelsior, del 19 de los corrientes. El contendo solo de dicha denuncia basta para darse cuenta del estado de bajeza moral a que han llegado esos representantes, sin que sobre el particular sea necesario hacer más comentarios.

No intentamos hacer defensa de los elementos contra quienes ha sido dirigida la miserable denuncia, por ser de sobra conocidos los acusados de los trabajadores todos que de alguna manera toman parte en el movimiento obrero, y, por le demás, no necesitan de defensa alguna, ya que su nivel moral está muy por encima del de los policiacos mangoneadores de la Confederación General de Trabajaores.

Con el deseo de que los trabajadores se convenzan de la verdadera posición en que se ha colocado la Confederación General de Trabajadorea, es que nos ocupamos del caso, no obstante que, tal vez muy pronto, habrá pasado a la historia cronológica de las causas degeneradas. pero con todo y eso, por encima de la camarillas que atosijan los sentimientos rebeldes del proletariado, hay una razón que nos hace optimistas respecto de un próximo resurgir del movimiento revolucionario en México, y es porque en todos los núcleos obreros existen hombres de corazón y dignidad, en quienes el sentimiento libertario, y por ende rebelde, no se ha extinguido, que son los que dirán la última palabra en este particular. En ellos está confiada la reivindicación del movimiento libertario, que se impone como una necesidad. Y en cuanto a la posición nuestra, como anarquistas, es bien clara: no transigimos ni gustamos de ambigüedades. Nuestro lugar dentro del movimiento obrero a cuyas inquietudes nos damos sin taxativas, por el advenimiento de un mañana mejor, es bien conocido de todos.


Y como es de suponer, este asunto del martilleo contra la C.G.T., continuaría; y así, en el siguiente número, correspondiente al mes de septiembre, un nuevo artículo de J. García, bajo el título: Un sector de la C.G.T. continúa sus traiciones al proletariado. La posición de los anarquistas en el Movimiento Sindicalista de México, expresaba:

Sin comentar al detalle las prácticas policiacas y traicioneras a que se abordó oficialmente una parte de los que en mala hora siguen llamándose C.G.T., sólo mencionaremos, a manera de ¡alerta! a los trabajadores, que Ciro Mendoza, Wolstano Pineda, Luis Araiza y los que les acompañan han vuelto a declarar el 22 de julio próximo pasado, en la prensa burguesa, estar listos para denunciar ante el gobierno a cuantos anarquistas y hombres revolucionarios aparezcan en el movimiento obrero, con el fin de que sean barridos de la faz de este dichoso mundo.

¡Increible la manera en como fue escalando este asunto sin que nadie interviniera para buscar calmar los muy exaltados ánimos! Y es que cuando el doctrinarismo maximalista se apodera de algún nucleo orgánico, por lo general tiende a producir ceguera, creando una especie de choque que neutraliza las neuronas, por lo que sus elementos se desorientan, perdiendo el razocinio. Es verdaderamente poco convincente que un individuo con la experiencia y colmillo de Librado Rivera no se hubiese pronunciado públicamente en torno a este desagradable espectáculo de sectarismo y suicidio colectivo, buscando crear conciencia en torno al futuro, viendo más allá del inmediatismo visceral, explorando en los años por venir, con una clara visión futurista. Sin embargo, eso no sucedió. El silencio fue absoluto, tétrico, aterrador ...

Después vendría el ocaso. Librado Rivera sufriría, en febrero de 1932 un accidente al intentar abordar un tranvía y en las curaciones que le realizarían se cometeria el gravísimo error de utilizar material contaminado que le generaría el tetanos, enfermedad mortal de necesidad, por lo que el 1° de marzo de 1932, Librado Rivera fallecería en la ciudad de México. El periódico ¡Paso!, como era de preveerse, desaparecería al no encontrar el equipo indicado para su continuidad. Tan sólo aparecería el número diez, en una sola hoja, anunciando, precisamente, la luctuosa noticia de la muerte de quien fuese en vida su editor: Librado Rivera.


Como es en mi costumbre, he colocado el contenido de cada uno de los nueve números que integran la edición del periódico ¡Paso!, con la intención de que el interesado en algún tema o artículo específico, pueda acceder directamente a su lectura.

Espero resulte beneficiosa y gratificante la consulta y/o lectura del contenido de los periódicos aquí incluidos.

Marzo de 2017
Omar Cortés

¡PASO!

PUBLICACIÓN DE IDEAS, DOCTRINAS Y COMBATE


PRIMERA ÉPOCA 1931


N° 1

1° de mayo de 1931

Contenido

  • ¡Paso!
  • La tragedia de Chicago - Librado Rivera.
  • Un trono que se derrumba.
  • Aclarando hechos de hace 30 años - Librado Rivera (Continuará)
  • ¿Qué es el espíritu? - Librado Rivera.
  • ¡Urgente!
  • ¡Otro que se va ...! - C. D. Padua.
  • ¡Todavía viven muchos que conocieron la vida sencilla de Ricardo Flores Magón! - Librado Rivera.
  • Ferrantini Ascanio ha muerto - Manuel del Río.
  • Patria - A. Hamon (Continuará).
  • Libros y folletos.

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N°2

1° de junio de 1931

Contenido

  • La deportación de obreros mexicanos.
  • ¡Paso! - C.D. Padua-
  • Anarquia - José B. Gracía.
  • Llamado urgente.
  • Olaechea persigue a los que trabajan.
  • A los mexicanos expulsados de Estados Unidos.
  • Los mártires de sus ideas de liberación y justicia - Manuel Hernández.
  • Aclarando hechos de hace treinta años - Librado Rivera.
  • Cumplamos con el deber que exige la propaganda - Fortino Lara.
  • Las llamas redentoras.
  • Un paso hacia la libertad - Miguel Gutiérrez.
  • Machado se ha amachado - Librado Rivera.
  • Amachado - El Abate Benigno.
  • En el cafe - E. Malatesta.
  • La Protesta en Montevideo.
  • Patria - A. Hamon (Continuará).
  • Libros de propaganda ideológica.
  • Administración.

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N°3

1° de julio de 1931

Contenido

  • Para lo que sirve la autoridad.
  • La C.G.T. traiciona al proletariado - J. García.
  • Refutación a los periódicos Lozano - Librado Rivera.
  • Práxedis G. Guerrero no fue maderista - Librado Rivera.
  • ¡Paso! - A. Narko.
  • De España - Solano Palacio.
  • La justicia en manos de mercaderes - Simón Guerrero.
  • Llamado al lector - Librado Rivera.
  • Declaraciones de Etievant.
  • Patria - A Hamon (Continuará).
  • La marcha de los vencidos - Pedro Barrantes.
  • Las bases morales de la anarquía - Pedro Gori (Continuará).
  • Florece la lucha libertaria.
  • Protesta contra los impunes asesinatos en Estados Unidos - Felipe Hernández - Jerónimo Vargas - Daniel Ortega.
  • Circular a los grupos ácratas.
  • Administración.

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N°4

1° de agosto de 1931

Contenido

  • Los bandoleros de frac son incapaces de resolver el problema de la miseria - Oscar Guillissai.
  • La C.G.T. hace el triste papel de confidente - Efren Castrejón.
  • José María Chacon.
  • De España - Solano Palacio.
  • España se encuentra en el cráter de un volcán.
  • De Cuba - Un obrero.
  • La mujer - Conferencia de Sebastian Faure.
  • De todas partes se alza la protesta.
  • Patria - A. Hamon (Continuará).
  • Nuestro ideal - F. Draza.
  • Administración.

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N°5

1° de septiembre de 1931

Contenido

  • Nicolás Sacco y Bartolomé Vanzetti - José Zenón González.
  • ¡Ya es tiempo de que deje la ergástula Tom Mooney! - Librado Rivera.
  • Zarpazos de la bestia argentina.
  • Circular de la Asociación Internacional de Trabajadores.
  • Página histórica de un revolucionario - Ricardo Flores Magón.
  • Por qué fracasó la lucha armada contra Machado.
  • Un sector de la C.G.T. continúa sus traiciones al proletariado - J. García.
  • Carta de Bartolomé Vanzetti.
  • Trampa cooperativista - Librado Rivera.
  • ¡Urgente! A los camaradas y simpatizantes.
  • Las bases morales de la anarquía - Pietro Gorí (continuará).
  • Nuevo grupo ácrata.
  • Patria A. Hamon (continuará).
  • Ante el caos histórico. Apuntes para la historia de la revolución social mexicana - Cándido Donato Padua (Continuará).
  • Administración.

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N°6

1° de octubre de 1931

Contenido

  • Reina la barbarie en San Luis Potosí - Librado Rivera.
  • Hacia una nueva vida - E. Lugo.
  • El Código Federal del Trabajo empeora la situación proletaria - Castrejon.
  • Los campesinos, víctimas de verdugos alquilados por los amos de la tierra - Hermelinda V. Fonseca.
  • La dictadura argentina.
  • Piensa, obrera - Dra. Isabel Carrasco Tomanetti.
  • El deber de las madres.
  • Mujeres que luchan.
  • Llamamiento - Cástulo Hernández.
  • La distribuión de la riqueza.
  • Bases morales de la anarquía - Pedro Gori (Continuará).
  • Las agonías del capitalismo - Braulio Lara.
  • Lo que debemos ser - Felipe Quintas.
  • Ares, Montero, Gayoso - Avelino López.
  • Ante el caos histórico. Apuntes para la historia de la revolución social mexicana - Cándido Donato Padua (Continuará).
  • La eterna lucha - José González.
  • Libros de propaganda libertaria.
  • Administración.

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N°7

1° de noviembre de 1931

Contenido

  • Fin del sistema capitalista - Librado Rivera.
  • La C.G.T. confirma su regresión y desvergüenza - J- García.
  • La huelga de hambre de los profesores de San Luis Potosí.
  • La voz de Mooney contra la sentencia de muerte de los mineros de Kentucky - Tom Mooney
  • ¡Adelante! - Ricardo Flores Magón.
  • Por la vida de ¡Paso! - Eduardo Mendoza.
  • Comunidad de obreros y campesinos que se separan de la C.G.T. - Joel Guerrero - Ignacia Méndez.
  • Organización - Felipe Quintas.
  • Un ex-federal convertido a las nuevas ideas - Pedro Montelongo.
  • A la memoria de Francisco Ferrer Guardia - Etiavant.
  • Ante el caos histórico - Cándido Donato Padua (Continuará).
  • Ramillete de claveles rojos. Al inolvidable maestro Ferrer Guardia.
  • Estatua a Francisco Ferrer Guardia.
  • Grupo infantil anarquista - Aurora Guerrero - María Vital - Rosa Guerrero.
  • Grupo ácrata femenino Rosaura Gortari
  • Bases morales de la anarquía - Pedro Gori (Continuará).
  • La tragedia del pueblo argentino - Manuel del Río.
  • Administración.

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N°8

1° de diciembre de 1931

Contenido

  • Brutales atentados contra los profesores de San Luis.
  • Gobernador cómplice de un crimen.
  • Ricardo Flores Magón.
  • Ideas y acción.
  • El campo del anarquista está en el grupo - Esteban Leal.
  • Muy importante.
  • Grupo ácrata Libertad al oprimido - Jesús B. Sibrián.
  • Desde España - Solano Palacio.
  • Repetición de la carnicería - L. L. Morelli.
  • Mendigo ... - Práxedis G. Guerrero.
  • Desde Cuba.
  • De Argentina.
  • Diálogos de café - Maximo Libert.
  • Declaraciones de Etievant (Continuará).
  • Carolina Santoyo ha muerto - Librado Rivera.
  • Boletín de información sobre un atropello policiaco.
  • Administración.

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N°9

1° de enero de 1932

Contenido

  • Quiénes marcaron los derroteros de la revolución en México - Esteban Leal.
  • Práxedis G, Guerrero.
  • Continúa la venganza contra los maestros de San Luis Potosí.
  • Al ministro de Educación Pública.
  • El ocaso del sindicalismo - J. García.
  • Obscuridades - Práxedis G. Guerrero.
  • La supuesta aparición guadalupana - Librado Rivera.
  • Contra la imbecilidad religiosa.
  • Acróstico a la anarquía - José S. Gracia.
  • Felíz año nuevo - Roberta Vallejo.
  • En las Islas Marías - Felipa Velazquez.
  • ¡Paso! - Práxedis G. Guerrero.
  • Mirando es un plagiario.
  • Escuchad - Práxedis G. Guerrero.
  • Los líderes son un obstáculo para la emancipación obrera - Cecilio S. López.
  • ¿A quién amáis, mujeres? - Práxedis G. Guerrero.
  • Una iniciativa - Esteban Leal.
  • Los líderes de la C.G.T. hieren por la espalda.
  • Nuevos grupos.
  • Un gobernador perverso.
  • Administración.

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José Martí


NUESTRA AMÉRICA

Primera edición cibernética, septiembre del 2004

Captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés


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Presentación

El documento que aquí publicamos, debido a la pluma del escritor y periodista cubano José Martí, Nuestra América, constituye, desde nuestra óptica, una bellísima pincelada literaria-política, en la cual Martí pone de relieve el fundamental papel que el continente americano, y por supuesto, sus pobladores, tenemos de cara a nuestros propios orígenes y al mundo todo.

Un continente que se reencuentre con sí mismo, con sus raíces, con sus particularidades sin que ello conlleve a un tajante rechazo del homo universalis, sino por el contrario afianzándolo mediante la aceptación de lo que somos, de nuestras grandezas y pequeñeces, de nuestras potencialidades y nuestras limitaciones.

El hombre nuevo de América, al que se refiere Martí en este bello escrito, es el hombre que en cada generación ha de renacer para no perecer.

En efecto, cada generación de cada uno de los plurifacéticos pueblos que conforman nuestra América, tiene como tarea dar nacimiento a ese particular hombre nuevo que deberá de luchar por hacerse presente; por ocupar su puesto de cara a todos los pueblos del mundo. Es ese constante y, añadiremos nosotros, eterno proceso de rehabilitación en el que habrá de marchar eternamente de cara al futuro, reafirmándose como homo universalis en su cotidiano pronunciamiento de unicidad.

El hombre nuevo de América tiene ya su historia; su pasado, su presente y un luminoso y quizá inalcanzable futuro que existirá no como algo hecho, sino como algo por hacer, algo por crear. Porque la característica sine qua non del hombre nuevo de América la constituye su pasión por crear.

Omar Cortés




Nuestra América


Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo, que van por el aire dormido engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre?, ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas, con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¡Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos increíbles del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!

Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras Repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su República nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña. La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.

Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición. Las Repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.

En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con la mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las Universidades los gobernantes, si no hay Universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages: porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se la administra en acuerdo con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras Repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras Repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas Repúblicas americanas.

Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la República en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye en la libertad francesa a unos cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que había izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota-de-potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra, desatada a la voz del salvador, con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella, entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de uno sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.

Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la República; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen, por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la República que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.

Pero estos países se salvarán, como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó de finura en tiempos crudos; al machete no le va vaina de seda, ni en el país que se ganó con lanzón se puede echar el lanzón atrás, porque se enoja, y se pone en la puerta del Congreso de Iturbide a que le hagan emperador al rubio. Estos países se salvarán, porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.

Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre las olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego del triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil, de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa o inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. ¿Cómo somos? se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no va a buscar la solución a Danzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la República no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la República. El tigre de adentro se entra por la hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las Repúblicas de indios, aprenden indio.

De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas Repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una bomba de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o el que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encarar y desviarla; como su decoro de República pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa, o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.

No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la naturaleza, donde resalta, en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la historia, suben a tramos heroicos la vía de las Repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!





La guerra contra Roma
La epopeya de Arminio, el caudillo querusco


La encarnizada lucha de los pueblos mal llamados bárbaros en contra del dominio imperial romano, se extendio a lo largo de varios siglos, y uno de sus episodios culminantes sin duda se escribio en la derrota que las legiones romanas experimentaron en la batalla del bosque de Teutoburgo, en donde un legendario héroe de origen querusco, encabezando una confederación de tribus germánicas, fue capaz de derrotar a tres legiones romanas comandadas por Publio Quintilio Varo, en el año nueve de la era cristiana.


Cuenta la historia que Arminio, hijo de Segimerus, un caudillo de la tribu germana de los queruscos, fue trasladado a Roma, producto de un pacto establecido entre la tribu germana y los romanos, para ser educado en la capital imperial, en donde adquiriría los conocimientos y las costumbres propias de la civilización romana, habiendo servido en el ejército imperial destacándose, según se cuenta, por sus especiales dotes militares.


Se dice que una vez terminada su educación y cumplido su servicio militar en pro del imperio, Arminio regresaría a su terruño natal acompañando a quien fuese nombrado gobernador de la zona, Publio Quintilio Varo, un senador romano de colmillo retorcido en lo que a someter y explotar pueblos se refiere, quien contaba en su curriculum el haber despadazado una rebelión judia en los dominios romanos de Medio Oriente. De vuelta en su natal terruño, Armino percibiría la diferencia entre la vida que llevaban sus compatriotas con la que se gozaba en Roma. Percatose también, dicen, de la esclavitud a que eran sometidos sus compatriotas y de la despiadada forma en que practicamente se les exprimía. Tocole ver como Publio Quintilio oprimía a mas no poder a los queruscos, estableciendo elevados impuestos e imponiendo juicios y penas contrarias a las milenarias costumbres queruscas.


Ante tan caótica como desventurada situación de su pueblo, Armenio fue ideando la manera de revertir la situación y colocar a sus compatriotas en situación más ventajosa que les permitiese desarrollarse de manera libre. Para ello, midio las fuerzas reales de combate de los queruscos llegando a la conclusión de que solos, ni de chiste podrían derrotar al opresivo invasor, por lo que la unión con otras tribus, era no solo necesaria sino imprescindible si queríase realmente mandar al carambas a los romanos. Asi las cosas, fue tejiendo acuerdos con otras tribus como los bructerios y los marsios, labor nada sencilla puesto que los jefes de esas tribus además de brutos eran sumamente tercos. Sin embargo, bajo la consigna de que no hay peor lucha que la que no se hace, Arminio logro, finalmente su objetivo.


Ahora necesitábase establecer una estrategia coherente capaz de conducir al triunfo a aquellas tribus, lo que se constituyo en un auténtico reto dadas las condiciones reales de correlación de fuerzas. Por supuesto que el complot que Armenio iba armando era secreto, ya que él seguía aparentando lealdad a Roma e incluso sirviendo al ejército romano de ocupación, lo que le colocaba en inmejorable situación al estar al tanto de los movimientos y planes de las fuerzas romanas. Como perrillo faldero se le pegaba a Publio Quintilio con la intención de andar espiando, haciendo circo, maroma y teatro con el objeto de ganarse su confianza e informarse de todos sus planes. Así, actuando como un auténtico traidor, Arminio fue estructurando sus planes para vencer a los romanos.


Finalmente el plan de combate quedo establecido al igual que el sitio en dónde llevarlo a cabo. Aprovechando la movilización de las legiones romanas hacia los campamentos que tenían establecidos a orillas del rio Rhin, para pasar en ellos el invierno, Arminio vio llegado el momento de la culminación de su traición. Conocedor del poderío romano y de las deficiencias bélicas de las tribus germánicas, ideo la manera de combatir a las legiones pero no a campo abierto, sino mediante una guerra de guerrillas, única táctica que él veía exitosa. Así, para atraer a las legiones al interior de los bosques de la zona, esparcio el rumor de una rebelión tribal entre las legiones romanas, por lo que a Publio Quintilo Varo se le hizo facil desviarse de su habitual camino para penetrar en los bosques con el objeto de aplastar a los rebeldes muertos de hambre. Labor que considero pan comido.


Asi, sin percatarse del error que estaba cometiendo al ordenar el abandono de la ruta tradicional para desplazarse a perseguir y castigar a los miembros de la tribu rebelde, Publio Quintilio prácticamente se metio en la boca del lobo. El plan de Arminio comenzó a desarrollarse sin contratiempos, mediante oleadas de ataques relámpago en contra de las indefensas legiones romanas, las cuales debido a la condición del terreno boscoso, eran incapaces de maniobrar como estaban acostumbradas a hacerlo, convirtiéndose sus movimientos defensivos en acciones sumamente lentas e inoperantes. Publio Quintilio Varo, en vez de retroceder volviendo al camino habitual, entercose en perseguir a sus atacantes, penetrando aún más en las zonas boscosas y siendo, por ello, cada vez más vulnerable a la táctica de guerra de guerrillas que utilizaban.


Finalmente sucedería lo que tenía que suceder. Una vez desgastadas las fuerzas legionarias, Arminio ordenaría el ataque final, mismo que se desarrollaría en el bosque de Teutoburgo, en donde la confederación de tribus germánicas harían picadillo a los restos de las, en otra hora poderosísimas legiones romanas. La pambiza fue de tal magnitud que de los cerca de veinte mil soldados romanos que originalmente integraban las tres legiones, sólo unos cuantos cientos lograron salir con vida. El triunfo de la confederación de tribus germanas encabezadas por Arminio fue apabullante.


A raíz de aquella victoria la amplia zona territorial conocida bajo el nombre de la germania quedaría, definitivamente, fuera de los dominios territoriales imperiales, no volviendo a establecerse población romana ahí. El trágico destino de Arminio, al haber terminado sus días envenenado, según se dice por miembros de su propia familia, puso en evidencia el poco tacto prevaleciente en aquellos conglomerados humanos que según parece gozaban el andar guerreando entre ellos. Sin duda que el video que aquí ponemos a disposición de los interesados es lo suficientemente divertido como para apreciarlo.

Julio de 2012
Chantal López y Omar Cortés









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LA BATALLA CONTRA ROMA


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Anoche fue


Canción de Lindsay y Melcher interpretada, en 1966, por el grupo de rock Antorcha, cuya letra en español fue escrita por Bernardo Minerva, baterista del grupo.



Explicación

Cuando el grupo, bautizado por una compañía disquera como Las Antorchas, era un quinteto formado por Bernardo Minerva, percusiones y primera voz; Fernando Mercado, guitarra rítmica y coros; Jorge González, primera guitarra y coros; Victor Motta, teclado y coros; Omar Cortés, bajo y coros; compartimos la experiencia de grabar para dos compañías disqueras. En una, sólo hicimos una prueba, pero en la otra, llegamos a prensar en disco algunas canciones, aunque el objetivo de haber realizado un Long Play quedó en suspenso ... y las canciones que grabamos para ello, quedaron almacenadas en la bodega de esa compañía disquera.


Una de las canciones que, aunque no fue considerada como fuerte por quien fungía como director artístico del grupo, fue, a pesar de ello, grabada. Se trata precisamente de Anoche fue. Esta melodía logró, quizá por el contenido de su letra (básicamente por lo que se señala al final), atraer la simpatía de quienes tuvieron, no sé si decir la fortuna o, la desventura de haberla escuchado.

La manera en cómo se decidía qué canción íbamos a refritear (término éste que significaba el tomar una canción, preferentemente de algún grupo norteamericano o inglés, ponerle letra en español e interpretarla), era bastante sencillo: nuestro director artístico se presentaba de improviso en alguno de nuestros ensayos y nos daba una copia del disco en el que se encontraba la canción a refritear y ... eso era todo. Por supuesto que lo más lógico hubiese sido el proporcionarnos canciones que se ajustaran a nuestro particular estilo, buscando con ello la posibilidad de que la refriteada condujese a una melodía que bien pudiese superarla, pero eso jamás se tomó en cuenta. Así, sólo se nos indicaba la melodía y se nos comunicaba el día y hora en que deberíamos presentarnos al estudio de grabación para grabarla.

Bien recuerdo lo mucho que nos tardamos en montarla. Fueron varios días los que hubimos de ensayar, además del tiempo que cada uno, en lo individual, debió dedicar para descifrar las notas y acordes correspondientes a su instrumento.

Febrero del 2005

Omar Cortés




Letra de la canción

Coros
Anoche fue
Anoche fue.
Cantante
Anoche fue,
cuando yo te soñé,
y que tu estabas
junto a mí;
y que gozábamos de nuestro amor,
de todo aquel tiempo sin vernos;
reíamos igual que ayer.
¡Nena, nena!
¡Nena! ¡nena!
Coros
Anoche fue.
Anoche fue.
Cantante
Que felíz iba yo jugando,
en aquel paraiso sin final.
Todo era de cristal, bello cantar;
y mares, playas, felicidad.
¡Sí, mucha felicidad!
¡Nena, nena! ¡nena, nena!
Coros
Anoche fue.
Anoche fue.
Cantante
Todo iba muy bien,
todo en orden estaba;
que felíz estaba yo,
cuando de una montaña,
un gran animal salió,
con la cara de mi suegra,
y empecé a correr y a correr,
como loco hasta que desperté
... ¡oh si!



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