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O TODOS COLUDOS O TODOS RABONES.

LA LUCHA POR LA ELABORACIÓN DEL PRESUPUESTO

La situación económica de México es realmente muy delicada. La disminución de ingresos públicos a raíz del desplome del precio del petróleo, aunado ello al desaire que las compañías petroleras han hecho de la venta de garage instrumentada por las autoridades mexicanas, ofertando campos petroleros, y la acelerada depreciación del peso frente al dólar, han conformado un ambiente ciertamente muy, pero muy complicado.

Ahora, de cara a la elaboración del presupuesto federal para el año de 2016, y tomando en cuenta la promesa realizada por el encargado de los dineros públicos, de no incrementar las contribuciones ni crear nuevas, el asunto se centra en esperar a ver cómo se las arreglan para salir de esta auténtica encrucijada.

Evidentemente habrá un severo recorte presupuestal, lo que es por completo comprensible, pero, el asunto de fondo se centrará en dónde le meteran tijera al presupuesto. Es de desear que el corte sea parejo y no sólo se ensañen en determinados rubros, secretarias y programas. La mejor manera de afrontar esta dolorosa situación es actuando de tal forma que o todos coludos, o todos rabones; esto es, que el tijeretazo alcance, proporcionalmente hablando, a todos. Ciertamente, lo más deseable sería no tocar los programas relativos a la salud y la educación, sin embargo, si ello llegase a ser necesario, meterles tijera, pero con muchísimo cuidado y sobre todo con mucha responsabilidad.

Bastante se ha hablado en torno a la posibilidad de utilizar el criterio de presupuesto base cero lo que, en mi opinión, simplemente no es posible, salvo que desee verse ese criterio de una manera muy sui géneris. La razón es obvia, la República tiene compromisos que obligadamente habrá de cumplir, en relación con la población, por ejemplo, pensiones de trabajadores, al igual que con terceros, el ejemplo más claro serían las deudas tanto interna como externa. No viene al caso, pues, continuar hablando sobre un punto que, lo repito, en mi opinión, es completamente improcedente.

Ahora, en lo relativo al no aumento de la tasa impositiva ni a la creación de nuevas contribuciones, espero que no acabe todo en una trampa, o sea, que efectivamente la propuesta presupuestaria del Ejecutivo Federal, no contemple ni el aumento ni la creación de nuevas contribuciones pero, pudiera darse el caso de que el Congreso de la Unión, determinara lo contrario y finalmente si hubiese el aumento de tasas y, quizá, hasta la creación de nuevas contribuciones. Por supuesto que si tal cosa sucediera, pienso que no deberemos de sorprendernos, porque viendo las cosas con calma, el futuro de la República se ve muy comprometido, y siendo sincero, yo no veo muchas opciones al respecto. Es obvio que ante la brutal caida del precio del petróleo, el margen de maniobra es verdaderamente reducidísimo, y si hasta el momento las cosas más o menos se han mantenido, en parte ello débese al altísimo precio que internamente los ciudadanos comunes estamos pagando por la gasolina, pero recuérdese que el impuesto especial sobre la gasolina habrá de desaparecer para el próximo año, asi que incluso hasta esos ingresos se le caerán al fisco.

La otra alternativa para nivelar un presupuesto más o menos decente, se centraría en el peligrosísimo camino del incremento de la deuda, lo que quizá venga siendo mucho más terrible que un aumento en las tasas impositivas.

En fin, la moneda está en el aire y ya veremos que rumbo van tomando los acontecimientos, porque a fin de cuentas nosotros, como ciudadanos comunes y corrientes, nada podemos hacer al respecto, salvo estar atentos y reaccionar en la medida de lo humanamente posible, ante las medidas que veamos puedan sernos perjudiciales.

Otro asunto verdaderamente preocupante, es la irracional beligerancia que se ha desatado en contra de una fracción sindical del magisterio, y es preocupante porque puede conllevar a situaciones realmente críticas, de las que todos habremos de arrepentirnos. Se está estirando la cuerda en exceso, y dadas las condiciones actuales en que se desenvuelve la República, las consecuencias pueden ser sumamente graves. Mal hacen los que pueden suponer que la coacción del Estado garantizaría el sometimiento de esa fracción sindical, porque siendo objetivos, el horno no está para bollos, pudiendo una chispa ocasionar un incendio de proporciones inimaginables. El intentar, no una, sino mil veces si es necesario, realizar constantes llamamientos a la prudencia, a la mesura y a la calma, viene siendo labor primordial.

Ahora, en el campo internacional, las cosas también están que arden. Tenemos la problemática que se está generando al buscar, algunas de las potencias de Occidente, arrinconar a Rusia para materialmente humillarla y someterla. Esto es muy grave, porque parece no tomarse en cuenta que Rusia es una potencia atómica, y que su arsenal nuclear no lo tiene precisamente de adorno, por lo que si se sigue con provocaciones infantiles y locuras por el estilo, se puede llevar a la humanidad entera al borde del colapso. Por lo tanto es necesario andarse con cuidado y no tensar las cosas al máximo.

De última hora, ha sucedido en México un extraño caso en el que las autoridades migratorias negaron la entrada al país a dos sujetos de nacionalidad española que, según tengo entendido, venían a participar en un foro o algo similar. Lo extraño de todo esto es que las autoridades no dieron ninguna explicación del por qué de su actuar. La verdad, no tengo la menor idea ni de cual sea la trayectoria de los individuos a los que se les impidió la entrada al país, como tampoco la tengo de cuales son los objetivos que se persiguen con el Foro en el que supuestamente iban a participar, pero no pienso que el asunto pueda dar bases para un actuar de ese tipo, máxime si se toma en cuenta que no se está hablando de Foros clandestinos o cosas por el estilo. En fin, es de esperar que en breve las autoridades den una explicación convincente de su actuar.

Por desgracia, la situación tanto en México como en el mundo no es amigable, sino que las cosas están color de hormiga. El intentar mantener la calma y llamar constantemente a la reflexión y al análisis es quizá lo más importante del momento.

Agosto de 2015
Omar Cortés

Cambiando de tema, y en referencia a las novedades de este mes de agosto, he colocado la célebre recopilación de narraciones, cuentos y leyendas del Oriente medio, conocida con el nombre de Las mil y una noches, de autor anónimo, retomando la elaboración de archivos html, mediante el proceso de captura y diseño que me llevo algunas semanas de trabajo, muy bien compensadas por el resultado obtenido.

También, he colocado la compilación de textos del escritor rumano Eugen Relgis, publicada bajo el título de Historia sexual de la humanidad. En este caso recurrí a la digitalización de la obra mediante archivos pdf.

Igual he añadido la presentación que mi ahora fallecida compañera Chantal y yo, realizamos a nuestra obra La Confederación en los Estados Unidos de Norteamérica, que publicamos tanto en papel, en nuestra editorial, Ediciones Antorcha, como en edición virtual, que colocamos en los estantes de nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, y que espero sea valorada por quienes se acerquen a este sitio.

De la misma manera, coloco la presentación que hace ya cinco años elaboré para la sección de la Fonoteca Virtual Antorcha, relativa a una de las primeras canciones originales del grupo de rock Antorcha, que tuve la ocasión de componer, ahora que se cumple medio siglo de aquel acontecimiento. Realmente es para mi muy satisfactorio el poder realizar esta brevísima reseña de una canción que compuse ... ¡¡¡hace cincuenta años!!! Y aunque la canción no sea nada del otro mundo, para mi si es realmente muy importante el destacar su antigüedad, porque si alguno de mis compañeros en el grupo de rock que en aquel entonces llamábase The broken souls, y para el siguiente año de 1966 se metamorfoseara al grupo de rock Las Antorchas, para, finalmente, terminar como el grupo de rock Antorcha, me hubiese dicho, aquella tarde del mes de agosto de 1965, cuando ante los miembros del grupo presente mi propuesta de canción, que cincuenta años más tarde tendría la oportunidad de recordar cómo fue que surgió la canción El soldado, me hubiera destornillado de risa.

Por supuesto que continúo manteniendo mi invitación a cualquier interesado, para que consulte:

1) Examen de las Instituciones de Justiniano, del jurista francés M. Eugenio Lagrange, traducida por José Vicente y Caravantes, haciendo click aquí.

2) Historia de la guerra de México. Desde 1861 a 1867, de Pedro Pruneda, haciendo click aquí.

3) La asamblea de las mujeres de Aristófanes, haciendo click aquí.

4) Mi escrito, Y luego ... qué sigue, haciendo click aquí.

5) Cuando el recuerdo evoca la memoria. La revista Reflexión Libertaria y su lema Sinceridad, estudio y trabajo, haciendo click aquí.

6) El enemigo del pueblo de Henrik Johan Ibsen, haciendo click aquí.

7) Mi escrito La propuesta, haciendo click aquí.

8) La presencia libertaria en la prensa mexicana. El caso del periódico quincenal Avante, haciendo click aquí.

9) Los evangelios comentados por Pierre Joseph Proudhon, haciendo click aquí.

10) Mi escrito La situación, haciendo click aquí.

11) Los periódicos correspondientes al suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta del año 1923, haciendo click aquí.

12) Sagitario el instrumento periodístico de la continuidad, haciendo click aquí.

13) Los periódicos correspondientes al suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta del año 1922, haciendo click aquí.

14) El cuento corto de mi autoria, Rosenda, haciendo click aquí.

15) El escrito autobiográfico, Confesiones, de Paul Verlaine, haciendo click aquí.

16) El ensayo Los derechos del hombre, escritos en dos partes por Thomas Paine, haciendo click aquí.

17) Mi escrito Aquelarre, haciendo click aquí.

18) El cuento corto de mi autoría, La llamada. Haz click aquí, si deseas leer este cuento.

19) La obra de Teodoro Hernández, La historia de la revolución debe hacerse. Haz click aquí, si deseas leer o consultar esta obra.

20) El escrito de mi autoría, Los asqueantes señores del poder y sus odiosas manipulaciones. Haz click aquí, si deseas leerlo.

21) El cuento, también de mi autoría, El tesoro de la Convención. Haz click, si deseas leer este cuento.

22) La presentación y la película La banda del automóvil gris. Haz click aquí, si deseas ver esta película.

23) La obra de Hernando Alvarado Tezozomoc, Crónica mexicana. Haz click aquí, si quieres leer o consultar esta obra.

24) Mi escrito ¡¡¡Aguas!!! La presión está subiendo. Haz click aquí, si deseas leer este artículo.

25) El semanario anarquista argentino La Antorcha, editado durante los años de 1921 a 1932. Haz click aquí si deseas consultar alguno de los trescientos ejemplares que lo conforman.

26) El periódico insurgente La abispa de Chilpancingo, editado por Carlos María Bustamante durante los años 1822 y 1823. Haz click aquí, si deseas consultar este periódico.

27) El periódico anarquista mexicano El Compita, editado durante los años 1981-1982. Haz click aquí si deseas consultar este vocero.

28) La edición virtual de La eneida de Virgilio. Haz click aquí si deseas leer, hojear o consultar esta obra.

29) De salarios, ahorros y peligros, haciendo click aquí.

30) ¡¡¡Este arroz ya se coció!!!, haciendo click aquí.

31) Un día después, haciendo click aquí.

32) En recuerdo de un amigo, haciendo click aquí.

33) El fandango de la Reforma Energética, haciendo click aquí.

34) El conjunto de reflexiones que realice hace ya mas de un año sobre la Reforma Hacendaria, haciendo click aquí.

35) El conjunto de reflexiones que sobre la Reforma Energética hice el pasado año, haciendo click aquí.

36) Mi escrito, El reto, haciendo click aquí.

37) Mi escrito, No es más que el principio, haciendo click aquí.

38) Mi escrito, ¡Cuidado! Se vislumbran nubarrones de desestabilización, haciendo click aquí.

39) Mi escrito, La hora de la verdad, haciendo click aquí.

Agosto de 2015
Omar Cortés

LAS MIL Y UNA NOCHES

PRESENTACIÓN




La selección de narraciones conocida con el nombre de Las Mil y Una Noches, que durante generaciones ha sido ampliamente divulgada en los países del llamado mundo occidental, fue originalmente publicada en Occidente, a decir de los que de esto saben, a principios del siglo XVII en Francia, y desde aquel entonces generó cierta polémica entre los conocedores del mundo literario, quienes se pusieron a indagar cuál era en sí su orígen. Y así, a través de tantísimos años, elaborose una hipótesis en torno ya no sólo a los orígenes de esta recopilación sino incluso a su probable autor. Y asi se dice que esta obra es una recopilación medieval de cuentos del Oriente medio realizada por Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, escritor árabe que vivió en el siglo IX.

Ahora bien, ha decir verdad no cuento con elementos que me permitan refutar o aceptar esta información, pero paréceme que esta obra más bien ha de relacionarse con algún periódo del llamado Imperio Otomano, que durante siglos permaneció controlando extensísimas regiones territoriales no sólo de Asia, sino también de Africa y Europa. Es aquí donde, según mi hipótesis, hay que buscar el origen y desarrollo de esta rica selección de narraciones que, sin duda, muchísimas transformaciones ha de haber experimentado a través de tantísimos años, máxime si tomamos en cuenta su contenido, al que erróneamente busca ubicársele dentro del género literario del cuento de aventuras, cuando en sí el conjunto de narraciones abarca tanto leyendas, como anécdotas históricas y, por supuesto, cuentos tanto de carácter humorístico, erótico, de aventuras y, también, didácticos. Suponer que Las Mil y Una Noches es una obra destinada al público juvenil, es suponer un error. Porque una cosa es que algunas de las narraciones incluidas en esta recopilación, en efecto, puedan incluirse dentro del género literario del cuento de aventuras, y otra, muy diferente, es intentar colocar el todo de esta recopilación dentro de ese género.


La obra, en mi opinión, tiene como basamento un criterio bastante misógino además de racista, ya que la razón misma de esta recopilación, esto es, los desencantos amorosos de los reyes Schahriar y Schahzamán cuando sus respectivas parejas les ponen los cuernos, desata una virulencia misógina de pronóstico reservado.

Todo el enredo se inicia cuando Schahriar, de visita con su hermano Schahzamán descubre que al hermano, su esposa le engaña con los que puede. Y como consecuencia de aquel descubrimiento, el sultán Schahriar, buscando salvar el honor de su carnal, decide mocharles la cabeza a los adúlteros, despachándose a la señora y al amante en turno.

Por supuesto que ese descubrimiento y las tristes consecuencias que acarrearon, deprimen en exceso al cornudo del Schahzamán, el cual se siente de la patada por la vergüenza de haber sido villanamente engañado; pero resulta que esa tristeza se atempera e incluso desaparece cuando, por andar metiendo las narices donde no debe, le cae a la esposa de su hermano en la mera movida gozándola de lleno con Masud, uno de sus esclavos negros, percatándose que al igual que a él, su hermano, no obstante ser Sultán, igual su señora le hizo de chivo los tamales, revolcándose sabroso con su esclavo.

Y tal como debía de suceder, el chismoso del Schahzamán va que vuela a darle la información, con todo lujo de detalles, a su hermano Schahriar, el que, de volada, va y les receta la consabida decapitación a los inmorales del negro y de su esposa.

El asunto de la misoginia alcanza un grado inconcebible cuando los cornudos del Schahriar y de Schahzamán llegan a conocer a un efrit, mejor conocido con el sobrenombre de genio, al cual también una señorona termina poniéndole los cuernos, revolcándose, nuevamente, con un negro, lo que conlleva a que los hermanitos cornuditos terminen por concluir que las viejas son unas jijas de la guayaba, lo que hace que el Schahriar se vuelva loco, y de regreso a su palacio decida mocharles la cabeza a todas las mujeres que ahí se encuentran, implementando, además, una particular norma según la cual ordena a sus visires que le acercasen diario a una chica, a la cual tomaría, por una noche, como esposa, y antes de que amaneciera le mocharía la cabeza para evitar que la condenada le pudiera llegar a poner los cuernos.

Y como se trataba del Sultán pues ... sus visires ciegamente le obedecieron. Y así, se la pasaba bien contentote el condenado del Schahriar gozando cada noche una hembra diferente y despreocupándose de que posteriormente pudiera ser engañado.

Todo iba para él de maravilla hasta que llegó la Schehrazada con su hermana la Doniazada, hijas ambas de uno de sus visires.

En el relato se cuenta que la Schehrazada, -personaje este que, en mi opinión, guarda estrecha relación con la famosa y legendaria Roxelana, una esclava dícese de origen ukraniano que hechizó al sultán Suleyman a grado tal que logró convertirse en una de sus esposas favoritas-, tenía un particular interés por arrimarse al Sultán, cosa que su padre el visir buscaba evitar conocedor de las mañas que el Schahriar se traía con las chavas con las que pernoctaba, pero sucedió que al lividinoso sultancillo la tal Schehrazada le flechó y total que se dan la arrejuntada, pero la chiquilla, nada babosa, ya traía entre mangas un bien ideado plan para dosificar al sonso del Sultán y lograr salir con vida.

Toda la estrategia de la chamaca consistió en contarle un cuento al Sultancillo e interrumpirlo en el momento de más emoción, buscando que el viejo baboso se quedase picado y le perdonara la vida, por una noche, para conocer el desenlace de la narración. Y ese plan le dio buenos efectos a la Schehrazada, porque sin querer queriendo mantuvo en vilo la atención del sultán nada más y nada menos que durante mil y una noches. Pero no se piense que durante todo ese tiempo el Sultán y la Schehrazada nada más se la pasaban en la contada de cuentos, no, para nada, porque también al sexo le dedicaron buen tiempo de sus charlas literarias. Y asi mientras la Schehrazada contaba cuentos, el viejo libinidoso del Sultán bien que se la arrimaba, porque en el lapso de esas mil y una noches le engendró tres hijos el Schahriar a la Schehrazada, lo que patentiza que no todo se constriñó a la contada de cuentos.

Ahora bien, para que quede claro lo que he señalado respecto al profundo contenido misógino de la recopilación, para muestra un botón. En la narración titulada Historia del rey Schahriar y de su hermano el rey Schahzaman, se señala, citándose una poesía:

¡Amigo: no te fies de la mujer; riete de sus promesas! ¡Su buen o mal humor depende de sus caprichos!
¡Prodigan amor falso cuando la perfidia las llena y lo hacen como la trama de sus vestidos.
¡Recueda respetuosamente las palabras de Yusuf!
¡No te confies amigo!
¡Es inútil!
¡Mañana, en que aquella que creas más segura, sucederá al amor puro una pasión loca!
Y no digas: ¡Si me enamoro evitaré las locuras de los enamorados!
¡No lo digas!
¡Sería verdaderamente un prodigio único ver salir a un hombre sano y salvo de la seducción de las mujeres!
¡Y no olvides que Eblis hizo que expulsaran a Adán por causa de la mujer!


Además de la misogenia presente en esta recopilación, es también importante el resaltar el altísimo contenido religioso de carácter islámico en todas y cada una de las narraciones. En efecto, los loas a Alá, y las referencias al Corán, al igual que la visión ultradeterminista de las relaciones humanas son repetidas con insistencia, y resulta bastante complicado el entender cuentos de aventuras con tantas loas a la divinidad, y mucho más el suponer que algún joven del mundo occidental pueda sentirse halagado digiriendo toda esa amalgama religiosa y ese mundo de extremo determinismo en el que las cosas que han de pasar, habrán de pasar. Adentrarse en el mundo religioso que se pregona en Las Mil y Una Noches requiere de un profundo ejercicio de reflexión al que muy pocos jóvenes están dispuestos.

Incluso, el mundo mágico al que en varias de las narraciones busca arrastrarse al lector, tiene también sus aristas. Por ejemplo, las constantes referencias a los efrits, seres mitológicos árabes cuyo significado sería el de poderosos, suponíase o, supónese, que fueron los primeros seres creados directamente del vaho divino, y por lo tanto infinítamente superiores al ser humano que fue creado de la arcilla. Estos efrits terminaron rebelándose a las órdenes de Alá, cuando les ordenó postrarse ante el primer ser humano creado, esto es, Adán, siendo en lo particular un efrit llamado Eblis (El Mentiroso), quien encabezaría la rebelión, negándose terminantemente a obedecer a Alá. Dícese que tales seres, por su atrevimiento de encarar a Alá, terminaron siendo aprisionados en jarrones sellados con plomo.

Por lo general los Efrits son seres malévolos pero, también se menciona. dentro de la tradición mitológica árabe, la existencia de efrits buena onda, los cuales buscan alivianarse para que cuando llegue la hora final, esto es, lo que en el Islam se conoce como el día de la Retribución, algo parecido al famoso juicio final en la religión cristiana, logren la benevolencia de Alá.

Otro ser extraído de la mitología árabe y que es también utilizado en varias de las narraciones de esta compilación, no es otro que el famoso pájaro Rockh, esto es, una versión islámica del mexicanísimo y archifamoso pájaro uy uy uy, ese, precisamente, el de los huevotes y las patitas.

En cuanto al ambiente en el que se recrean las narraciones, por lo general nos remite a núcleos de comerciantes, generándose medios ambientes similares a los que cualquier transéunte residente en la ciudad de México, puede captar en un paseo por el barrio de La Merced o el mercado de la Lagunilla.

El estilo de las narraciones por lo general es un estilo simple, y bastante sencillo. Y temáticamente quizá, lo que pueda llegar a llamar la atención es el altísimo contenido erótico de no pocos de los cuentos. El erotismo campea a sus anchas en esta selección de narraciones y las escenas de adulterios son descritas de manera bastante relajada, esto es, no son forzadas sino que se les presenta como pan de todos los días.

Curiosamente el erotismo en esta recopilación de narraciones no sólo esta referida al ámbito heterosexual, sino que también el erotismo homosexual se encuentra presente, aunque a veces se presenta disfrazado.


Del conjunto de narraciones que componen la obra de Las Mil y Una Noches tres de ellas se han practicamente inmortalizado. Me refiero a los viajes de Sindbad el marino, Aladino y la lámpara mágica, y, a Ali Baba y los cuarenta ladrones.

Muy dificil es el encontrar a alguien que no conozca, asi sea solo por referencia, alguno de estos relatos, mismos que han sido llevados a las pantallas cinematográficas desde los inicios del cine.

Definitivamente la lectura de esta recopilación conlleva a experimentar agradables momentos hundiendo al lector en el mundo mágico de Oriente medio, y es de esperar que la presente edición cibernética sea saboreada por quienes se adentren en su lectura. Ya para terminar, tan sólo me resta precisar que nuevamente, como antaño lo hicimos mi ahora fallecida compañera Chantal y yo, he hecho uso de los archivos html, capturando íntegramente el texto de las narraciones. Por supuesto que dadas las dimensiones de la obra y, sobre todo, debido al hecho de que ahora tuve que abordar este trabajo yo sólo, el tiempo que dedique a la captura y al diseño de esta edición digital de Las Mil y Una Noches, ha sido considerable, misma que fui elaborando, también, de noche en noche, dedicando cada vez de tres a cuatro horas de trabajo, pero, finalmente, lo que se comienza se acaba y, de nuevo, he tenido la misma sensación que antaño disfrute tantísimas veces al lado de mi compañera, cuando de manera terca y afanosa nos empeñábamos en ir, poco a poco, conformando nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, la que ahora ya es una realidad.

Agosto de 2015
Omar Cortés

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INDICE

- Introducción

- Historia del rey Schahriar y de su hermano el rey Schahzaman

- Fábula del asno, el buey y el labrador

- Historia del mercader y del efrit

- Cuento del primer jeque

- Cuento del segundo jeque

- Cuento del tercer jeque

- Historia del pescador y del efrit

- Historia del visir del rey Yunán y del médico Ruyán

- El halcón del rey Sindabad

- Historia del príncipe y la vampiro

- Historia del joven encantado y de los peces

- Historia del mandadero y de las tres doncellas

- Historia del primer Saalik

- Historia del segundo Saalik

- Historia del tercer Saalik

- Historia de Zobeida, la mayor de las jóvenes

- Historia de Amina, la segunda joven

- Historia de la mujer despedazada, de las tres manzanas y del negro Rihán

- Historia del visir Nureddin, de su hermano, el visir Chamseddin y de Hassán Braddin

- Historia del jorobado con el sastre, el corredor nazareno, el intendente y el médico judío

- Relato del corredor nazareno

- Relato del intendente del rey de China

- Relato del médico judio

- Relato del sastre

- Historia del joven cojo con el barbero de Bagdad

- Historias del barbero de Bagdad y de sus seis hermanos

- Historia de Bacbuk, primer hermano del barbero

- Historia del El-Haddar, segundo hermano del barbero

- Historia de Bacbac, tercer hermano del barbero

- Historia de El-Kuz, cuarto hermano del barbero

- Historia de El-Aschar, quinto hermano del barbero

- Historia de Schakalik, sexto hermano del barbero

- Histoira de Ghanem ben-Ayub y de su hermana Fetnah

- Historia del negro Sauab, primer eunuco sudanés

- Historia del negro Kafur, segundo eunuco sudanés

- Historia del negro Bakhita, tercer eunuco sudanés

- Historia de Sindbad el marino

- El primer viaje de Sindbad el marino

- El segundo viaje de Sindbad del marino

- El tercer viaje de Sindbad el marino

- El cuarto viaje de Sindbad el marino

- El quinto viaje de Sindbad el marino

- El sexto viaje de Sindbad el marino

- El séptimo y último viaje de Sindbad el marino

- Historia prodigiosa de la ciudad de bronce

- Historia de Aladino y la lámpara mágica

- Historia de Ali Baba y los cuarenta ladrones

- El inconveniente de la insistencia

- El fn de Giafar y los Barmakidas

- La tierna historia del príncipe Jazmín y de la princesa Almendra

- Epílogo




HISTORIA SEXUAL DE LA HUMANIDAD
Eugen Relgis




PRESENTACIÓN


Corría el año de 1973 época en que editábamos la revista Antorcha, la cual habiamos inscrito en el sindicato internacional de publicaciones independientes, que en aquellos años agrupaba a muchas revistas y periódicos de la llamada prensa underground, y fue precisamente a raíz de nuestra pertenecia a esa organización gremial internacional que entramos en contacto con Eugen Relgis, nombre que, después lo descubrimos, tratábase de un pseudónimo de Eugen Sigles, nacido en Rumania un 2 de mayo de 1895 y muerto en Montevideo, Uruguay el 22 de marzo de 1987, quien a lo largo de su existencia adquiriría renombre por su trabajo en pro de la difusión del humanitarismo, participando activamente en diversas agrupaciones europeas y editando no pocas publicaciones, que arribaría a Uruguay allá por el año de 1947.

El compa Relgis editaba pequeños folletos y libros tanto de literatura como de filosofia. Con precisión no recuerdo la fecha exacta de nuestro primer intercambio epistolar, aunque podría ubicarla acudiendo al archivo que mi ahora fallecida compañera Chantal y yo celósamente conservamos a lo largo de los años, pero eso es punto menos que imposible porque el tan sólo escudriñar entre tantísimos documentos me hace aflorar muchos recuerdos que lo único que en mi producen es una infinita tristeza y un dolor enorme, por lo que prefiero evitar tan traumática experiencia, además, viendolo bien, no es tan importante el dato como para comprometer mi salud en ello.

En sí la manera en cómo entramos en contacto partió del intercambio de publicaciones, ya que nosotros enviábamos nuestra publicación a todos los miembros de la organización gremial, y a manera de intercambio recibiamos, igualmente, las publicaciones de los demás agremiados. En la mayoría de los casos el contacto no pasaba de ese simple intercambio, y en casos muy particulares sí llegábamos a entablar contactos epistolares de duración variable. Lo que nos movió a escribirle al compa Relgis es que él tenía una particular manera de entablar la relación de intercambio de publicaciones ya que, en una ocasión, nos envió un par de folletos dedicados de su puño y letra, lo que, por supuesto, nos conllevo a escribirle unas líneas, y de ahí pa´l real hubo un breve intercambio epistolar que por cierto no duró mucho.

Lógicamente quizá la principal razón de la brevedad de nuestro contacto, se debió a la enorme disparidad de edades. En aquellos años, el compa Relgis ya era una persona de edad avanzada y nosotros, unos jóvenes atarantados excesivamente ideologizados con el rollo anárquico, no muy proclives que digamos a las tesis humanitaristas divulgadas y defendidas por Eugen. Asi que no fue de extrañar lo breve de nuestros intercambios epistolares.


Ahora, a cuarenta y dos años de aquellos intercambios, he decidido incluir en la sección de filosofía de la Biblioteca Virtual Antorcha la obra de Eugen, escrita en la década de 1950, Historia sexual de la humanidad.

Cabe precisar que hace algunos años, en vida aún de mi compañera, discutimos en torno a la posibilidad de colocar esta obra en los estantes de nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, y decidimos no hacerlo porque en esta obra el compa Relgis se avienta unos rollazos, sumamente discutibles, que Chantal y yo preferimos, en aquel entonces -mediados del 2009-, evitar. Por supuesto que en la actualidad veo el panorama bastante diferente a como hace seis años lo veíamos Chantal y yo, por lo que, sin dejar de precisar que hay opiniones y sentencias sumamente discutibles en este trabajo de Relgis, mismas que trataré de esbozar en esta presentación, doy el paso decisivo para colocar la obra en la Biblioteca Virtual Antorcha.

Ahora bien, es necesario y conveniente el precisar que esta obra, además del apartado referente propiamente a la Historia sexual de la humanidad, esta compuesta por otros dos partes, tituladas, Humanismo y eugenesia, y, Entre dos guerras mundiales -1914-45-. Los regímenes totalitarios. Además, se incluyen también unos Anexos, en los que se abordan temas como la vasectomia y la emancipación femenina.

En la parte referente al tema Humanismo y eugenesis, Eugen Relgis se muestra partidario nada más y nada menos que de la eugenesia, disciplina esta que tiene sus orígenes modernos en las tesis de Sir Francis Galton, el que, basándose en las investigaciones de Charles Darwin, formuló una particular visión del mundo señalando que las bases de la selección natural, cimentada en las investigaciones de Darwin, patéticamente naufragaban en el entorno de las sociedades humanas al enfrentar enormes resistencias basadas en criterios éticos, bajo los cuales permitíase y protegíase la proliferación de elementos indeseables y contraproducentes para el sano desarrollo de las colectividades humanas, ya que tolerábase la reproducción de seres débiles, que en un entorno natural no deberían subsistir.

Basándose en todo este rollerío, el compa Relgis no tiene inconveniente en reventarse afirmaciones como la siguiente:

Cuando una especie animal -afirma-, comienza a degenerar, hállase condenada a desaparecer. En la especie humana, la perpetuación de los degenerados, se ha hecho posible por la ciencia médica y por la doble moral social, que proteje a los débiles y sostiene a los estropeados e incluso a los tarados, incurables. Así, el tipo humano inferior se reproduce y su multiplicación es una causa de degeneración de la especie humana. La selección natural, atemperada por el hombre, es por tanto disgénica.

Téngase en cuenta que Eugen Relgis proclamábase partidario del humanitarismo y ardiente defensor del pacifismo e incluso del anarquismo, asi pues como que es dificil entender los rollos que llegaba a aventarse. Ciertamente la base de esos exhabruptos no era otra que su aceptación tanto de las ideas neomalthusianas asi como del eugenismo, en pocas palabras a la influencia que en su pensamiento ejercieron autores como Manuel Devaldés, con su obra La maternidad consciente, publicada en 1927; Victor Margueritte, y su obra Tu cuerpo es tuyo, Roberto Briffault con su obra La madre, además, claro está, de Georg Friedrich Nicolai, con su obra Biología de la guerra. Del coctel que en su cerebro hizo Eugen revolviendo los rollos, tesis y vaciladas de estos autores, devienen sus apreciaciones en tanto defensor a ultranza del eugenismo como medio para purificar la especie humana.

Ahora bien, si no supiésemos y existiesen muchas evidencias de la militancia antifascista de Eugen, sus temerarios rollos bien podrían ubicarse dentro del terreno fascistoide, porque para nadie es un secreto que en la Alemania Nazi, la eugenesia no sólo se practico, sino que se legisló al respecto. Asi que, a Eugen Relgís sálvalo de que se le pudiera considerar filonazi su probada militancia antifascista, pero eso lo sabemos quienes nos hemos preocupado por conocer sus antecedentes, no sucediendo igual con las personas en general, las que, sin lugar a dudas pueden llegar a confundirse seriamente, al leer rollos como este:

Los espartanos se mostraban sin piedad -sin falsa piedad- cuando arrojaban a un precipicio a los niños deformes o idiotas. Hoy, con la ayuda de la ciencia, los degenerados podrían ser aniquilados por eutanacia; por una muerte mansa, sin dolor. Sería preferible, sin embargo, que los degenerados no naciesen y, mejor aún, que no fuesen concebidos. Esto es posible gracias a la ciencia; por medio de la esterilización de cuantos manifiesten caracteres patológicos o sufran enfermedades incurables. Este es un medio radical, mediante el cual se supimiría el mal en su raíz.


Por supuesto que lo sumamente discutible de todo este desbarajuste disfuncional ideologizante, es precisar quién o quiénes serían los que determinarán quién es apto y quién no para vivir. El compa Eugen ni de broma se plantea la posiblidad de que alguien pudiese decir que él mismo era un engendro del averno, y que por lo tanto, por higiene, lo más conveniente era suprimirlo del mapa. En pocas palabras, el compa Eugen jamás previó que todo ese rollerio podría, como de hecho acabo ocurriendo, dar bases para que surgieran los camisas pardas, negras y azules, y llevaran a cabo sus bestiales crímenes. Aunque ciertamente él, al igual que muchos de los proeugenistas combatieron firmemente a la bestialidad fascista, ello no les exime de su error en sus apreciaciones.

El mismo Eugen llega a precisar en uno de los trabajos que conforman la presente obra, lo siguiente:

En el Tercer Reich, la ley eugénica del 1° de enero de 1934, consideraba la castración como una pena accesoria a la condena, y la esterilización como una simple medida de orden público destinada a reforzar una buena higiene de la raza. Se crearon pretendidos tribunales eugénicos, que juzgaban cada caso, dictando sentencia susceptibles de casacion. Funcionaban 205 tribunales eugénicos y 26 Cortes de casación; se había preparado un personal técnico y jurídico en escuelas especiales. Los motivos de esterilización eran la debilidad mental, la demencia precoz, los estados de mania depresiva, la enfermedad de Huntington (el baile de San Vito), el alcoholismo excesivo, las deformidades corporales, así como la epilepsia, la ceguera y la sordera hereditarias. En 1934 se intentaron 86256 procesos de esterilización, más de la mitad de esos procesos fueron seguidos de la desvirilización efectiva.

Argumenta el compa Relgis que todo ese rollo bajo el Tercer Reich tenía como base la locura de la protección a la raza superior y de darles en la torre a los inferiores. Afirmación esta que nadie podrá poner en duda, pero lo que si llama a la reflexión es de dónde supone el compa Relgis que surgirían los vigilantes de la fortaleza humana, y bajo qué criterios llevarían a cabo sus actos de higiene. Sobre todo esto último: ¿cómo puede demostrar el compa Relgis que los criterios que se seguirían para la eliminación de los tarados e idiotas difirieran completamente de los que la bestialidad nazi-fascista llevó a la práctica?

Insisto en que cuando uno se expresa como lo hace el compa Relgis, siempre parte del supuesto de que el idiota o el tarado es otro, y nunca, ni de broma, llega a inmiscuirse como probable idiota o tarado que en bien de la humanidad debería de desaparecer del mapa. ¡Que desaparezcan los otros porque yo, ni de broma!, tal es el argumento que al respecto se esgrime. Y tal era el argumento que el compa Relgis esgrimia sin darse cuenta de ello.


Hay también otros rollos que rayan en la homofobia, expresados por Relgis, cuando alude al hecho de que la degeneración nazi era patente por el montón de homosexuales que hacían legión en sus filas, argumentación que, permítaseme decirlo, es una aberrante estupidez, y máxime si proviene de alguien que dicese afín con el ideario libertario.

Buscando fortalecer su opinión, Relgis recurre al ejemplo de la matanza producida por Hitler en Alemania conocida como la noche de los cuchillos largos, cuando mandó ponerles en la torre a sus propios partidarios. Eugen sostiene que esa acción fue realizada para exterminar a uno de los muchos sectores homosexuales existentes en las estructuras del partido nazi. La eliminación de los cuchillos largos sólo puede entenderse, según el compa Relgis, como un acto de canibalismo homosexual. Y así afirma:

La mayoría de los invertidos -señalaba Relgis-, adoran la adulación y el bizantinismo, ceden fácilmente a sus guías, hombres llenos de energía que no toleran la menor resistencia. En su fanatismo por sus jefes son tanto más manejables cuanto más fácilmente se despedazan entre ellos, y sólo se sienten tranquilos y seguros cuando gozan por igual de los favores de su amo. Pero habitualmente surgen ambiciosos, adversarios intrigantes, con frecuencia asimismo anormales sexuales, que envidian a los mignons su situación privilegiada. Si los medios directos no les dan satisfacción, estos envidiosos se sirven de alusiones envenenadas que no erran nunca el blanco: descubren secretos de alcoba, representando el papel de indignados; calumian para que nadie perciba que ellos ocupan el mismo sitio, engañan a la multitud sirviéndole historias de complots y de peligros, hasta que ella cree realmente que es un abceso purulento lo que ellos han abierto, cuando efectivamente es todo el cuerpo del Estado el que está enfermo.

(...)

El doctor Magnus Hirschfeld cree, pues, que lo que ocurrió en 1934 en el Tercer Reich, cuando las secciones de asalto y la guardia personal de Hitler se asesinaron entre sí, no tiene nada de extraordinario. Como tampoco es nueva la difamación de los adversarios caídos en desgracia, poniendo en evidencia sus vicios y depravaciones. La ferocidad y la amplitud de la masacre no constituyen asimismo, un hecho inédito en la historia alemana. Pisoteando los cadáveres de los jefes de la juventud homosexual, Hitler se creo un nuevo grupo de adversarios, el de los uranianos, enrolados en el partido nazi, engañados por la tolerancia que mostraba al principio el Führer con relación a Roehm.

Y profundizando sobre el hecho de las juventudes hitlerianas, señala:

... recordemos a la juventud alemana a esta Hitlerjugend que sobrepaso en mucho al famoso movimiento llamado Wandervogel (pájaros de paso) formado por grupos de adolecentes alemanes de los dos sexos, que se iban de excursión siempre que la ocasión se presentaba, viviendo una vida sana, libre y amistosa. Los principios educativos, éticos, deportivos, etc., de estos grupos no son los de los scouts en la víspera de la Primera Guerra Mundial, tales como los han conocido Inglaterra, Francia y América. Estos grupos son militarizados. Su disciplina está subordinada a una ideología política, de partido, que prepara los cuadros de miembros fanáticos, de combatientes prestos a realizar, por orden de sus jefes, no importa que acciones heróicas, que no difieren en nada de los atentados cometidos por las cuadrillas de bandidos de gran camino o los asesinos a sueldo dispuestos a perpetrar los atropellos más abyectos.

Existe, en este dominio, una rica literatura. Algunas novelas, verdaderas crónicas basadas en una abundante documentación ideológica, psicológica y táctica, son extremadamente instructivas. recordemos la gran novela de Shalom Asch, Der Krieg geht weiter (La guerra continua), consagrada en gran parte al periodo de postguerra de la Alemania vencida y revanchista (1920-1932) y a los síntomas raciales que debían conducir a la masacre de los judíos (1939-1945). La juventud hitleriana está ahí representada por los tipos más significativos, no solamente en el plano político y ultranacionalista, sinto también en su concepción de la vida social y erótica. Una escena reveladora es la de la iniciación de un adolecente a la mística del amor masculino, en el curso de una noche sombría, en un bosque: uno de los jefes da al fin al tembloroso novicio el beso viril, apasionado, bestial y hasta sangriento.

Esta Hitlerjugend llevó hasta el extremo las prácticas anormales del antiguo Wandervogel, sobre el cual Hans Bluecher escribió en 1912 un libro que lo expresa todo en su título: El movimiento Wandervogel como fenómeno erótico. Contribución al estudio de la inversión sexual.


El recorrido histórico que realiza Eugen sobre el desarrollo sexual de la humanidad es interesante al abarcar los diferentes periodos historicos. Sobre esto recuerdo haber leído hace ya tiempo -no menos de veinticinco años-, una obra del escritor anarquista francés E. Armand, de la cual no recuerdo, por más esfuerzo que hago, su título, en la que también se abordaba el desarrollo sexual de la humanidad de manera similar a como lo hace el compa Relgis. Desgraciadamente no tuve el cuidado de fotocopiar aquella edición que muy probablemente me hubiese servido muchísimo en estos momentos.

Algunos anecdotas le dan cierto sabor al texto, volviéndole, por supuesto, muchísimo más agradable, que la parte dedicada al rollo eugenésico.

Ahora bien, como ya viene siendo en mi costumbre, he colocado el índice de la obra, separando los archivos de acuerdo al capitulado con el objeto de volver esta edición cibernética más manejable y sobre todo accesible a cualquier persona interesada en su consulta.

Espero que con los comentarios que he hecho en relación al asunto de la eugenesia, logre atemperar los exhabruptos del compa Relgis y sobre todo, aclarar el asunto a todo aquel que se acerque a hojear la presente edición virtual.

Agosto de 2015
Omar Cortés

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CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

I. ¿Predomina solamente lo económico?
II. Educación sexual integral

PRIMERA PARTE

HUMANISMO Y EUGENESIA

CAPÍTULO I. La eugénica, ciencia de la regeneración
CAPÍTULO II. La esterilización
CAPÍTULO III. La raza de los pobres
CAPÍTULO IV. La superpoblación y la guerra
CAPÍTULO V. La moral de la maternidad consciente
CAPÍTULO VI. La acción eugenésica

SEGUNDA PARTE

HISTORIA SEXUAL DE LA HUMANIDAD

CAPÍTULO I. La prehistoria
CAPÍTULO II. El Oriente antiguo
CAPÍTULO III. Grecia
CAPÍTULO IV. Roma
CAPÍTULO V. La Era Cristiana
CAPÍTULO VI. La Edad Media
CAPÍTULO VII. El Renacimiento
CAPÍTULO VIII. La Época Moderna
CAPÍTULO IX. La Época de los Enciclopedistas
CAPÍTULO X. Después de la Revolución Francesa, hacia una nueva moral sexual
CAPÍTULO XI. América

TERCERA PARTE

ENTRE DOS GUERRAS MUNDIALES -1914-45- LOS REGIMENES TOTALITARIOS

CAPÍTULO I. Eros en el Tercer Reich
CAPÍTULO II. Después de la Revolución Rusa

ANEXOS

anexos
I. ¿Qué es la vasectomía?
II. La patologia mental en el erotismo religioso.
III. La Liga Nacional Sueca para la educación sexual.
IV. Ciertas mujeres de dictadores y reyes.
V. La emancipación de la mujer.




Índice del libro La confederación en los Estados Unidos de Norteamérica de Chantal López y Omar CortésLa era del hambreBiblioteca Virtual Antorcha

La Confederación: una opción de organización



Presentación

La edición de esta obra descriptiva del papel jugado por el instrumento organizativo de la confederación, en el devenir histórico de los Estados Unidos de Norteamérica, obedece a nuestro interés por analizar y divulgar una faceta olvidada y tal vez oculta, de unas importantísimas experiencias que enriquecerían mentes y corazones para emprender la apremiante y necesaria edificación de nuevas instituciones capaces de afrontar y resolver las problemáticas que nos depara el presente.

Por desgracia esas experiencias habidas en los Estados Unidos han quedado estigmatizadas por el esclavismo y el racismo, debido al comportamiento de los grupúsculos ultraderechistas norteamericanos, quienes no han tenido el menor decoro en la utilización de los símbolos y emblemas usados por los ejércitos confederados durante la mal llamada guerra civil norteamericana. Tengamos claro que más que de una guerra civil, se trató de un intento bélico escisionista, esto es, un caso similar al ocurrido en México a mitad del siglo XIX durante el conflicto suscitado por las ambiciones separatistas de ciertos sectores de las clases dirigentes de Yucatán.

Así, la reivindicación simbólica de la confederación por esos grupos racistas, da al traste con cualquier intento de revalorización de las experiencias, para toda persona radicada en los Estados Unidos, puesto que cuasi automáticamente correría el peligro de ser calificada como partidaria del esclavismo y del racismo.

Pero para quienes vivimos en México, el panorama se nos presenta muy diferente ya que ni corremos el peligro de ser etiquetados como racistas y esclavistas, ni tampoco nos afecta la secuela de odios y rencores que el enfrentamiento bélico entre el Norte y el Sur ha dejado como imborrable huella cual herencia aun presente en las generaciones norteamericanas actuales. Gozamos, pues, de una atmósfera que nos permite incursionar libremente por tan interesantes como ricas propuestas organizativas.

Dos son las experiencias confederales que se realizaron en los Estados Unidos. La primera, mediante la elaboración de los Artículos de Confederación, a través de los cuales se cimentaron los lazos de unión entre las trece colonias ya independizadas del dominio británico, evitándose así cualquier posibilidad de dispersión entre ellas al generarse el marco normativo que les diese cohesión en sus relaciones. Los Artículos de Confederación evitarán el surgimiento de rencores y exclusivismos que hubiesen fatalmente conducido a la escisión de las trece excolonias recién independizadas en un similar número de Repúblicas que no hubiesen tardado mucho en guerrear entre ellas. Así, mediante la conformación del tratado confederal plasmado en los Artículos de Confederación, las trece Repúblicas independientes encontraron el cauce ideal para que ninguna se entrometiera en los asuntos internos de las otras, lográndose con ello la salvaguarda de la soberanía de cada una y permitiendo a todas ensanchar sus relaciones colaborando y coparticipando en el seno del centro coordinador confederal, fortaleciendo de esta manera sus lazos de unión, simpatía y hermanamiento que les permitirán trabajar, convivir y transitar sobre una senda común, hacia el anhelado objetivo de crecimiento y común dicha plena.

En vigor de marzo de 1781 a marzo de 1789, fecha en la que el ordenamiento confederal sería reemplazado por la Constitución federal del 17 de septiembre de 1787, los Artículos de Confederación representaron, en su momento, el más importante cimiento a partir del cual se edificaría el ahora, para muchos, envidiable sistema político norteamericano.

Dos son, en nuestra opinión, las razones de la puesta en práctica del sistema de organización confederal como punto de reunión y colaboración de las trece Repúblicas independientes. Primero, la presencia de experiencias confederales entre los pobladores o colonos que habitaban aquellas regiones. En efecto, el mantenimiento de unión a través de alianzas o pactos confederales no constituía algo inédito entre aquellos pobladores, quienes ya habían experimentado el uso de esa forma de organización con excelentes resultados, en cuanto a sus particulares creencias religiosas, siendo el terreno del puritanismo, abonado, permeado e interiorizado por la práctica confederal.

Y, en segundo lugar, no debemos perder de vista la singular manera en que se realizó la colonización de esos territorios a través de constantes e ininterrumpidas migraciones provenientes de distintos Reinos o Estados europeos. La particularidad del proceso de colonización de los territorios que posteriormente formarían los Estados Unidos, mediante el arribo de una pluralidad étnica colonizadora, generaron condiciones favorables para el surgimiento de una multiplicidad de pactos y alianzas de carácter estrictamente confederal, gracias a los cuales, cada etnia o cultura transmigrada, lograba hacer prevalecer el respeto a sus costumbres, preferencias, cultura, lenguaje y credo religioso, en sus necesarias relaciones con las otras etnias.

Fueron, entonces, estas dos razones las que propiciaron la elaboración del marco de referencia para el posterior surgimiento de los Artículos de Confederación.

La segunda experiencia, generada en 1861 con la intentona separatista de los Estados sureños, constituirá, sin lugar a dudas, un ensayo de revalorización y recuperación del proceso que en el pasado había desembocado en la conformación de los Artículos de Confederación, estando su principal razón representada, en opinión nuestra, en la bipolarización de dos irreconciliables conceptos de vida devenidos del desigual desarrollo de dos regiones conformantes de la, entonces, federación norteamericana. De estas dos formas de vida emergerían dos encontradas concepciones relativas a la generación y valorización de la riqueza, que simple y sencillamente no podían convivir bajo el mismo techo. Los genéricos conceptos de Norte y Sur, constituyen los dos polos que se repulsan y que no podían mantenerse unidos. El pretexto o justificación histórica que pretende evaluar esa confrontación a través del prisma del esclavismo, es tan endeble y frágil que no resiste el menor cuestionamiento, más sin embargo se encuentra tan extendido y divulgado que resulta harto difícil el pasarlo por alto.

Conviene ahora el abordar, aunque sea brevemente, el significado del vocablo confederación.

El término confederación ha sido por lo general definido y analizado en cuanto instrumento de organización en el terreno político, como una particular manera de unión entre dos o más Estados, sindicatos u organismos empresariales. La confederación sería, en este específico campo, una asociación de carácter estrictamente igualitario, por medio de la cual se generará uno o varios acuerdos de colaboración en uno o varios dominios, conservando cada parte su plena soberanía o potestad en cuanto a sus asuntos internos.

En realidad, el terreno o ámbito de desarrollo del pacto o tratado confederal, no se circunscribe única y exclusivamente al dominio de las altas esferas de los Estados o de las macro organizaciones laborales o empresariales, sino que abarca muchísimos campos de las cotidianas actividades de individuos y grupos sociales, y esto es necesario el tenerlo en cuenta, ya que la constante reiteración en su definición, atendiendo solamente al ámbito de acción de organismos compuestos complejos como lo son los Estados, sindicatos y los agrupamientos empresariales, puede conducir, y de hecho así ha ocurrido, a una comprensión distorsionada del contenido y posibilidades de la vía prounitaria confederal.

Por confederación, nosotros entendemos una modalidad de organización de carácter práctico y tendencias marcadamente prounitarias, a través de la cual tanto individuos como grupos sociales (familias, por ejemplo), buscan la solución de problemas comunes específicos sin comprometer en ello sus libertades y facultades deliberativas, fijando de común acuerdo tanto la duración del pacto, tratado o alianza, como su respectivo ámbito de validez, formalizándole de manera verbal o escrita, y que ha sido utilizado desde remotísimos tiempos por distintas culturas y civilizaciones.

Con esta definición ubicamos la vía confederal en su justa dimensión como vehículo de organización práctica al alcance del común de los mortales, y no como una vía propia y exclusiva de los supraorganismos compuestos complejos y por consiguiente vedada a individuos o grupos sociales.

Prácticamente en todos los campos de actividad de la vida cotidiana se puede recurrir a esta forma de organización. Las familias, residentes en tal o cual barrio, pueblo o ciudad, estableciendo un pacto típicamente confederal para vigilancia y protección común; los empleados de determinados centros comerciales poniéndose de acuerdo para la protección de sus fuentes de trabajo otorgando, a tal organización un carácter confederal; y así, a diario, en los más múltiples y variados campos de actividad se generan, ante nuestros ojos, una infinidad de pactos, tratados y alianzas de clara esencia confederal en los cuales, incluso, nosotros mismos llegamos a participar, demostrándonos su sencillez y, sobre todo, su viabilidad.

Claro está que resulta necesario, para lograr una adecuada comprensión del contenido y posibilidades de la vía confederal, el establecer, lo más claramente posible, el nivel en el uso de esta opción.

Partiendo de lo simple a lo compuesto, y tomando como punto de referencia nuestra realidad, vemos que el primer nivel sería el correspondiente al uso del instrumento confederal por los individuos; el segundo nivel, englobaría la participación de grupos sociales como lo son las familias; el tercer nivel sería el propio entre los agrupamientos sociales simples, por ejemplo, una confederación de grupos aficionados al ajedrez o una confederación de círculos promotores de la lectura. El cuarto nivel abarcaría la interrelación de grupos sociales profesionales, por ejemplo una confederación de comerciantes o de ingenieros, de abogados o de doctores. En el quinto nivel estarían las relaciones entre organizaciones compuestas, esto es, entre agrupamientos sociales ya estructurados, por ejemplo, una confederación de federaciones o de uniones centralistas sindicales o patronales. En un sexto nivel ubicaríamos a las interrelaciones entre organizaciones compuestas de carácter continental, las cuales presentarían ya un alto grado de complejidad, por ejemplo una confederación de federaciones o uniones centralistas de obreros, artesanos, intelectuales, empresarios, o cualquier otro ramo de actividad, de América, África, Oceanía, Europa o Asia. Y, por último, en el séptimo nivel tendríamos las relaciones de organizaciones compuestas, sumamente complejas, de carácter internacional, por ejemplo una confederación mundial de federaciones, uniones centralistas o Estados para la solución o previsión de problemas comunes, o bien para el impulso o desarrollo de actividades específicas.

Precisando los niveles de acción en los que se puede hacer uso de la vía organizativa confederal, se evita el riesgo de confusión generado por el enredo que produce revolver niveles de participación harto diferentes. Así, las características de los pactos, tratados o alianzas confederales variarán en proyección y dimensión, dependiendo del nivel de que se trate. En el caso de confederaciones establecidas entre organismos compuestos de carácter complejo, tendrá gran relevancia la particularidad igualitaria, por lo que el peso específico o grado de desarrollo alcanzado por cada organismo confederado no constituirá motivo o razón para que la parte más fuerte imponga sus métodos o puntos de vista en el seno confederal, sino que su participación será igual a la de las organizaciones confederadas más débiles o con menor estructuración o desarrollo interno. El privilegiar la igualdad entre las partes otorgará una dimensión proclive al respeto de la soberanía o facultades potestativas de cada organización confederada. Este rasgo adquirirá más importancia cuanto más elevado sea el nivel en el que se genere el pacto, tratado o alianza confederal, por lo que en la interrelación de organismos compuestos complejos, como lo son los Estados, el particularismo referente al mantenimiento e irrestricto respeto a la soberanía de las partes, devendrá en el signo distintivo de la organización confederal.

Por desgracia, tanto juristas como analistas o investigadores políticos, tan sólo hacen referencia de la confederación en los más elevados niveles (por lo general casi siempre en cuanto a la interrelación de los Estados), sin preocuparse en lo mínimo por la presencia confederal en los otros niveles, y de aquí la sobrevalorización otorgada al concepto de soberanía en cuanto rasgo propio y exclusivo presente en la inmensa mayoría de las definiciones del vocablo confederación.

Ciertamente existen, en opinión nuestra, cinco características distintivas de la vía de organización confederal:

A) Su particularidad en pro de la unificación. La confederación, lejos de ser un instrumento a través del cual se manifieste el divisionismo o escisionismo, pretende, por el contrario, fortalecer lazos unitarios y dar cohesión a comunes esfuerzos.

B) Su criterio práctico e inmediato. En efecto, las confederaciones no se crean por gusto o por puro diletantismo, sino para intentar dar solución a comunes problemáticas que afectan a quienes se confederan, y que aislados no las podrían resolver.

C) La práctica del pleno respeto a la integridad de sus miembros. Efectivamente, la opción organizativa unitaria confederal se presta a las mil maravillas para el celoso resguardo de la unicidad de cada uno de sus integrantes.

D) La flexibilidad de su estructura de coordinación. En sí, la estructura que emerge de los pactos, alianzas o tratados confederales tenderá a convertirse en una especie de coordinadora sumamente flexible por medio de la cual se manifiestan las inquietudes y deseos de los confederados en la dirección de la organización.

E) Su inclinación al criterio coparticipativo. Con mucha más tendencia hacia la experimentación práctica de la libertad, el criterio de autoridad impositiva queda, de hecho, desplazado en la vía de organización confederal.

Ahora bien, en cuanto vehículo de organización inmediata y práctica, la confederación no está, de ninguna manera casada o atada a un criterio ideológico particular de carácter político, confesional o de clase. Tan sólo se trata de un posible camino del que se puede o no hacer uso para la solución de uno o varios problemas comunes; una vía que no tiene por qué tomar en cuenta la ideología, credo o clase de quienes opten transitar por ella. Entonces, no es ni una panacea, ni tampoco un bodrio, sino tan sólo una opción que se puede utilizar en determinados momentos para problemas específicos que enfrenten individuos, grupos sociales, organizaciones, organizaciones compuestas y organizaciones compuestas complejas.

Conviene también el señalar que el camino, vía o instrumento confederal sirve de maravilla en aquellos casos en que existe, en las partes, recelo e incluso desconfianza de ser absorbidos o utilizados, puesto que mediante el pacto confederal se generan garantías que, hasta cierto punto, prevén la atmósfera, por desgracia muy presente en nuestro país, proclive al manipuleo y la descarada utilización que fomenta la lógica desconfianza y el entendible temor a actuar con y junto a otros para resolver determinados problemas. Entendámoslo bien, el instrumento confederal garantiza el irrestricto respeto a cada una de las partes confederadas, pero de éstas dependerá el cabal cumplimiento de ello.

Por su carácter práctico, la confederación demostrará en los hechos mismos si funciona o no; recordemos que al igual que el hábito no hace al monje, no porque alguna organización se autonombre como confederación querrá decir que realmente lo sea. Los hechos, la práctica, demostrarán si en realidad se está o no haciendo uso de la vía confederal.

Pasemos ahora a una breve descripción del uso, en la historia, de este instrumento de organización.

Como las más antiguas, destacan las dos confederaciones atenienses: la primera, llamada también liga de Delos (477-404 a.C.), fue organizada por Aristides como alianza entre distintas ciudades griegas del mar Egeo para librarse de la dominación persa. Todas las ciudades miembros de la liga conservaban su autonomía; disponiendo, cada una, de una voz en el Consejo de la liga que debía reunirse una vez al año en el santuario panhelénico de Delos. Pero, a medida que dejaron aumentar el poder de Atenas, la confederación ya no fungió como alianza real, al someterse las ciudades a los dictámenes de Atenas, perdiendo el derecho de acuñar moneda e incluso dependiendo de la justicia ateniense. De hecho, esta confederación degeneró totalmente, llegando Atenas a emprender una fuerte represión (guerra de 440-439 a.C.), contra sus aliados al considerarlos como verdaderos súbditos. Se disgregaría la confederación al capitular Atenas en 404 a.C.

La segunda confederación ateniense (378-338 a.C.), fue promovida por Atenas a través de numerosas alianzas para luchar contra Esparta. Esta vez, se respetó escrupulosamente la autonomía de sus miembros. Un Consejo de los aliados con sede en Atenas (una voz por cada miembro), deliberaba en contacto con la Boulé (Senado), y la ecclesia (asamblea del pueblo). En 375 a.C., la confederación se componía de setenta miembros. Pero, a partir de 365 a.C., empiezan a rebelarse los aliados (revuelta de Eubea), como en la primera confederación, hasta que en 338 a.C., Felipe II de Macedonia la deshace.

Otras experiencias se desarrollarían en Polonia durante el siglo XVII. La primera confederación polaca fue la de Tyszowce, formada durante la guerra contra Rusia y Suecia (1655), la de Bar, quizá la más célebre, constituida por la nobleza polaca contra Rusia (1768-1772); la de la Dieta de cuatro años que emitió la Constitución del 3 de mayo de 1791; la de Targowica (1792), fundada por los magnates (familias poderosas favorables a Rusia), para suprimir la Constitución del 3 de mayo.

Como vemos, toda organización confederativa no es intrínsecamente progresista. La mayoría de las veces la constituye un sector o clase determinada de una sociedad, para concretar una política común de protección contra un enemigo específico. Siendo la historia de Polonia particularmente patética al disputarse su territorio varios países (Rusia, Suecia, Prusia y Austria), llegando, incluso, en 1868 a incorporar al gobierno de Polonia al de Rusia y prohibiéndose el idioma polaco, a estas confederaciones habría que verlas como respuesta social a las políticas expansionistas de sus vecinos. Es de notar que en varias ocasiones la confederación se volvía rebelión abierta contra el Rey, destacándose las de Zebrzydowski (1606-1607) y de Lubomirski (1664-1666).

Otro país europeo en el que se desarrolló un peculiar proceso confederal sería Alemania, en donde existieron tres confederaciones. La primera, de 1806 a 1813, llamada la Confederación del Rin, era una unión política que agrupaba a ciertos Estados alemanes. En realidad esta confederación fue instigada por Napoleón I y resultó ser el instrumento de penetración y de conquista, por el que la corriente nacionalista alemana encontró su cauce de desarrollo.

En cuanto a la segunda, la Confederación Germánica, que agrupó a los Estados alemanes de 1815 a 1866, fue creada por el Acta confederativa de Viena del 9 de junio de 1815. Reconocía la existencia de 38 Estados soberanos (39 en 1817), entre los cuales había un imperio, Austria; cinco reinos, Prusia, Baviera, Hannover, Sajonia y Wurtemberg; ocho gran ducados, diez ducados, diez principados y cuatro ciudades libres (Francfort, Hamburgo, Bremen y Lübeck). La Confederación Germánica poseía un solo órgano confederal, la Dieta, con sede en Francfort. En la época de la Santa Alianza, Metternich usó la Confederación Germánica para reprimir a las corrientes liberales y nacionales en Alemania. La tentativa, en 1848-1849, por el Parlamento de Francfort para transformar la Confederación en un Estado federal nacional fracasó. A partir de 1850 dominará la Confederación el antagonismo creciente entre Austria y Prusia. Sería, durante la guerra de 1866 entre estos dos países, que Bismark aprovecha la coyuntura para sentar las bases de una nueva Confederación de la Alemania del Norte, debiendo Austria reconocer la disolución de la Confederación Germánica.

La Confederación de la Alemania del Norte, estaba formada por veintidós Estados ubicados al norte del Main. Impulsada por Prusia después de su victoria en Sadowa sobre los austríacos.

Formada el 18 de agosto de 1866, su Constitución entró en vigor el 1 de julio de 1867. Como Estado confederal, se encontraba bajo la autoridad de un presidente hereditario, el Rey de Prusia, asistido por un canciller. El ejército estaba organizado sobre el modelo prusiano y colocado bajo el mando directo del presidente, conservando cada Estado miembro su gobierno particular, sus instituciones y su legislación tradicional. Esta confederación sirvió de modelo para la constitución del imperio alemán en 1871.

Un caso más de experiencia confederal se generó en Suiza. Los orígenes de la Confederación Helvética se remontan a los lejanos siglos XII y XIII, cuando comunidades urbanas obtienen su libertad y se constituyen en confederaciones, de las que emergerán los futuros cantones, Uri, en 1231 y Schwyz en 1240. Pero será hasta 1291 cuando, junto con Unterwald firmarán el pacto perpetuo para defender su independencia contra los Habsburgo cuando, de hecho, nacerá la confederación suiza.

Los primeros años de la confederación fueron de intensa lucha. Para la anécdota, fue en esos momentos cuando nacería la leyenda del mítico Guillermo Tell. En 1353 se llamará la Confederación o Liga de los ocho cantones, después de la adhesión de Lucerna (1332), Zurich (1351), Glaris y Zug (1352) y Berna (1353). Posteriormente, las comunidades de Soleure y Friburgo (1481), Bale y Schaffhausen (1501), Appenzell (1513), se unen a la confederación que se llamará la Confederación de los trece cantones.

En 1648, la confederación suiza interviene en las negociaciones de Westfalia consiguiendo que las potencias reconozcan y garanticen su independencia. Pero, con el arribo de Napoleón I y su Directorio, en 1798, éste impone la República Helvética de constitución centralista unitaria. Después de una guerra civil en 1803, entre centralistas y confederalistas, Bonaparte, en cuanto mediador, pacifica Suiza estableciendo un federalismo moderado en la Conferencia de los diecinueve cantones.

Nueve años después, a raíz de los fracasos militares en Rusia (1812) y en Alemania (1813) de Napoleón, los vencedores invaden Suiza y establecen los antiguos gobiernos en una parte de los cantones. Así, en 1815, mediante un nuevo pacto, los cantones vuelven a ser Estados soberanos aliados para su defensa común. Finalmente, será hasta 1848, que una Constitución regirá al Estado confederal suizo siendo revisada en 1874.

En la actualidad, para la revisión de la Constitución suiza se requiere reunir cien mil firmas de electores, recogidas en un lapso de dieciocho meses. El Poder Legislativo está constituido por una asamblea compuesta de un Consejo de los Estados que reúne a cuarenta y seis miembros (dos por cantón y uno por medio cantón), y de un Consejo Nacional de doscientos miembros elegidos por cuatro años. El Poder Ejecutivo está constituido por un Consejo de siete miembros elegidos por cuatro años por los otros dos Consejos reunidos. Eligen al presidente por un año y a un vicepresidente que le sucederá. De los siete miembros del Poder Ejecutivo, dos o tres son normalmente reservados a representantes de las minorías francesa e italiana. La reelección después de cuatro años es generalmente asegurada. Los miembros son iguales por derecho. El presidente no actúa más que como primus inter pares (primero entre sus iguales), y con diversas obligaciones de representación. Los miembros del gobierno no pertenecen al Poder Legislativo aunque disponen de un derecho de intervención más no de decisión.

Muy interesante resulta la presencia de la figura del referéndum en su legislación, puesto que permite el solicitar la organización de una votación popular sobre una ley confederal nueva o revisada, bajo la condición de reunir cincuenta mil firmas como mínimo, en tres meses.

La confederación suiza, en la actualidad, comprende veinte cantones y seis medio cantones soberanos. Su papel abarca muchas áreas (seguridad interna y externa; garantiza las constituciones cantonales y mantiene relaciones diplomáticas con los Estados extranjeros, le competen las aduanas, el correo, el telégrafo, el teléfono, la moneda y la organización militar; crea un derecho uniforme, códigos de las obligaciones, civil y penal; controla el tráfico y las vías férreas, la economía forestal, la caza, la pesca y el uso de las fuerzas hidráulicas; toma medidas para el desarrollo económico del país y de la prosperidad general).

En cuanto a los cantones, cinco de ellos, tienen una asamblea popular anual (Landsgemeinde), el último domingo del mes de abril o el primer domingo de mayo; los demás tienen un Consejo elegido por cuatro años, mismo que ejerce el Poder Legislativo, designa a los titulares de ciertos cargos y controla las actas del gobierno. El Consejo de Estado (colegio ejecutivo de cinco a nueve miembros), dispone del poder reglamentario y prepara la mayoría de los proyectos de ley. El derecho de revocación de las autoridades subsiste en teoría en una decena de cantones, pero raramente se aplica. La iniciativa popular constitucional y legislativa, el referéndum legislativo (obligatorio en dieciséis cantones), y financiero, figuran en las constituciones locales que fijan el número de firmas necesarias para convalidar la solicitud.

Los cantones pueden celebrar, entre ellos, acuerdos o concordatos sobre objetos precisos y limitados, con la aprobación y la ayuda de la confederación.

Es de notar que Suiza es el único país europeo en el que las mujeres gozan del derecho al voto apenas desde 1959, en los tres cantones de habla francesa (Vaud, Neuchatel y Ginebra); y, hasta 1971, en los demás cantones. No será sino hasta diez años más tarde, gracias al referéndum del 14 de julio de 1981, cuando se aceptan proyectos sobre la igualdad entre hombres y mujeres, además de los relativos a la protección a los consumidores.

En cuanto a México, el criterio confederal era ya conocido y comúnmente utilizado por los pueblos y culturas prehispánicas. Durante la invasión por las expediciones españolas y la apropiación de los territorios pertenecientes a las culturas autóctonas, los conquistadores establecieron alianzas de típico contenido confederal, con determinados pueblos, para reforzar sus acciones bélicas contra otros pueblos. Posteriormente, durante la colonia, la utilización de la vía confederal se usaría tan sólo en los primeros cuatro niveles ya anteriormente señalados, y no sería sino hasta principios del siglo XIX, que en el seno del proceso revolucionario proindependentista, de nuevo se manifestará en el ámbito político militar, mediante un cúmulo de alianzas establecidas entre pobladores de diversas zonas para la conformación de los ejércitos insurgentes.

En el México independiente, la vía confederal mantendrá su presencia tanto en el terreno profesional como en el político militar. En el seno mismo del Partido Federalista, existirán muchos partidarios del camino confederal, mas, y debido en mucho a su confusión terminológica, no se distinguirá los diferentes contenidos de los vocablos federación y confederación, generándose entonces el error de utilizarles indistintamente tal y como si se tratase de sinónimos.

No será sino hasta principios del siglo XX cuando, con la creación de la Confederación de clubes liberales se generará una revalorización y recuperación del camino organizativo prounitario confederal.

Posteriormente, en el álgido periodo denominado de la lucha de facciones, presente al interior del macro proceso conocido como revolución mexicana, la conformación, impulsada por el General Alvaro Obregón, de la Confederación Revolucionaria, será otra manifestación del uso de esta vía.

Después, el instrumento organizativo confederal, quedará, en México, como opción distintiva de los sindicatos de trabajadores o bien de los agrupamientos patronales o empresariales.

Componen la presente obra, tres traducciones de documentos relacionados con la presencia confederal en los Estados Unidos de Norteamérica: la Declaración de independencia de los Estados Unidos, del 4 de julio de 1776; los Artículos de Confederación, de 1781 y, la Constitución para el gobierno provisional de los Estados confederados de América, de 1861.

Además, por medio de dos escritos (La era del hambre y De la gran transacción al gran rompimiento), pretendemos, de manera harto breve y algo jocosa, presentar, tanto el periodo de colonización de los Estados Unidos, así como los antecedentes de la intentona separatista de los Estados sureños norteamericanos.

Para terminar diremos que si esta obra puede servir para fomentar mayores análisis individuales o colectivos en la búsqueda de mejores formas de organización social, estaremos sumamente complacidos.

Chantal López y Omar Cortés


Índice del libro La confederación en los Estados Unidos de Norteamérica de Chantal López y Omar CortésLa era del hambreBiblioteca Virtual Antorcha



El soldado

Reseña

Una de las primeras canciones propias del grupo de rock Antorcha, por mi compuesta en el año de 1965, lo fue la balada El soldado, melodía que fue grabada en 1966.

Interpretada durante las presentaciones y fiestas que por aquél entonces realizaba el grupo, esta melodía guarda su importancia por ser una de las primeras canciones propias del grupo, además de que la grabación, vista a la distancia, no estuvo nada mal.

Julio del 2006

Omar Cortés



Texto de la melodia

Llora un soldado
que a la guerra va a pelear.

Llora porque pronto
mucha gente va a matar.

A matar hermanos
que nunca conoció.

Va pidiendo al cielo
le de un poco de amor.


CORO:
Pero no, no
no se lo dará.
Pero no, no
no se lo dará.

Pobre del soldado
que a la guerra va a pelear.

Pobre porque pronto
mucha gente va a matar.

A matar hermanos
que nunca conoció.

Va pidiendo al cielo
le de un poco de amor.

Coro:
Pero no, no
no se lo dará.
Pero no, no
no se lo dará.

Llora un soldado
que a la guerra va a pelear

Llora porque pronto
mucha gente va a matar.

A matar hermanos
que nunca conoció.

Va pidiendo al cielo
le de un poco de amor.


Coro:
Pero no, no
no se lo dará.
Pero no, no
no se lo dara.

Pobre del soldado
que a la guerra va a pelear.

Pobre porque pronto
mucha gente va a matar.

A matar hermanos
que nunca conoció.

Va pidiendo al cielo
le de un poco de amor.

Coro:
Pero no, no
no se lo dará.
Pero no, no
no se lo dará.




Hace ya más de cuatro años que pusimos a disposición de los interesados la melodía El soldado, ahora, contando ya con la posibilidad de elaborar video clips, a manera experimental substituimos la melodía por un video clip que hemos elaborado, esperando resulte del interés de todo aquel que venga acá a curiosear.

Septiembre del 2010
Omar Cortés



IMPORTANTE
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